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¡Defiendan a los siete de Silao!

Los trabajadores despedidos de GM en México envían una carta abierta a los trabajadores de EE. UU.

El Boletín de los Trabajadores Automotores del WSWS urge a todos los trabajadores a apoyar a los trabajadores de General Motors en la fábrica de Silao, México, que fueron despedidos por apoyar la huelga de 40 días de los trabajadores de GM en Estados Unidos en septiembre y octubre.

Cervantes, Rosales, Gutiérrez, Fernández, Mosqueda, Pérez, Ramírez

En las semanas previas a la huelga, GM buscó aumentar la producción en el complejo Silao, donde 6.000 trabajadores manufacturan los vehículos más lucrativos de la empresa, las camionetas Silverado y Sierra por $2,25 vehículos por hora. Pero los planes de GM contra la huelga se vieron afectados cuando los trabajadores de Silao se rehusaron a aceptar los aumentos en producción y tiempo extra. Temiendo que la resistencia se expandiera a otras plantas de GM en México, los ejecutivos en Detroit cerraron pronto la planta en Silao.

Por su valeroso acto de solidaridad, GM y la mafiosa Confederación de Trabajadores de México buscó a los líderes de la rebelión y los despidió. Los trabajadores victimizados incluyen a varios con más de 20 años trabajando para GM.

Después del fin de la huelga, GM se rehusó a reinstalar a los trabajadores. Aprovechando las dificultades económicas que los trabajadores enfrentarían sin un empleo o ingreso, GM presionó a varios para que aceptaran indemnizaciones “voluntarias” en vez de combatir sus despidos. GM ha “boletinado” o colocado en listas negras a los trabajadores y empleadores del área se han rehusado a contratarlos.

Los trabajadores de Silao crearon un fondo de defensa para apoyar a sus familias y pagar gastos legales mientras luchan por recuperar sus trabajos. En una carta abierta a los trabajadores estadounidenses, los trabajadores de Silao, quienes llamaron su grupo “Generando Movimiento”, hacen un llamado de apoyo.

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De izquierda a derecha: Mauricio Negrete Pérez, Arturo Martínez e Israel Cervantes Córdova

Esta es su declaración:

Por medio de la presente, el grupo de trabajadores despedidos de General Motors Complejo Silao que estuvimos acompañando codo a codo y apoyando fuertemente a nuestros compañeros de la huelga de General Motors en EEUU estamos manteniendo la lucha contra la patronal y nuestra dirección, resistiendo sus pactos y su alianza con las autoridades. Nuestra lucha aún no acaba y estamos dispuestos a no dar ni un paso atrás. Es por esto que les pedimos la solidaridad con el fondo de lucha, ya que la situación económica nos está golpeando demasiado y es el principal motivo por el cual les solicitamos su apoyo para poder seguir adelante, luchar por la reinstalación y por una corriente democrática de los trabajadores de GM Silao.

Las autoridades laborales en México no han podido hacer nada, ni muestran disposición, para la rápida gestión de las demandas que los trabajadores hemos interpuesto contra la empresa transnacional General Motors en el Complejo Silao. Estas mismas autoridades tienen acuerdos con las instancias de conciliación y arbitraje para entorpecer nuestras demandas y cerrarnos el paso.

Es por eso, compañeros, que les pedimos que ayuden a nuestro movimiento obrero y su lucha económica al fondo de lucha para sustento de los trabajadores despedidos de General Motors Complejo Silao.

De antemano, les agradecemos su solidaridad y comprensión.

¡Seguimos en la lucha!

¡Por la unión internacional de los trabajadores de GM!

¡Ni un paso atrás!

Dolores Israel Cervantes Córdova

Pilar de la Luz Torres Rosales

Ramón Rodríguez Gutiérrez

Arturo Martínez Fernández

Javier Martínez Mosqueda

Mauricio Negrete Pérez

María Guadalupe Ibarra Ramírez

Generando Movimiento

***

El sindicato United Auto Workers no ha dicho nada sobre los trabajadores de GM despedidos en México. Esto es porque los corruptos criminales que controlan el UAW no temen nada más que los trabajadores de EE. UU., Canadá y México se unan para combatir los ataques a empleos, salarios y condiciones que enfrentan todos los trabajadores automotores. Por años, el UAW ha retratado a los trabajadores mexicanos como poco más que esclavos industriales que supuestamente estaban robando “empleos estadounidenses”. Pero, queda claro ahora que los trabajadores mexicanos, así como sus hermanos y hermanas en EE. UU., buscan unirse y combatir las divisiones que intentan imponer las empresas y los sindicatos para condenar a los trabajadores a una carrera hasta el fondo.

Por 40 días, los trabajadores de GM en EE. UU. lucharon en los piquetes. Lejos de unir a los trabajadores de GM con los de Ford, Fiat Chrysler y otras empresas, tanto en EE. UU. como internacionalmente, el UAW aisló deliberadamente a los trabajadores de GM, les dio sueldos de huelga miserables y luego impuso un contrato entreguista que cerrará plantas, obligará a miles de trabajadores mayores y con salarios más altos a retirarse, y los reemplazará con trabajadores temporales que, como lo dijo un obrero de Lordstown, “no son tratados nada mejor que los trabajadores mexicanos”.

Así como los trabajadores de Silao, docenas de trabajadores de GM en las plantas estadounidenses también fueron despedidos por “actividades relacionadas a la huelga”. Esto incluye al trabajador de 61 años Juan Gonzales de la armadora en Flint con más de 20 años en GM. Fue despedido el primer día tras la huelga presuntamente por declaraciones que hizo en las redes sociales. “Quieren empujar a esos trabajadores a la pobreza como lo quieren hacer con nosotros para callarnos”, le dijo Juan al Boletín de los Trabajadores Automotores. “Todos estamos construyendo los mismos carros para las mismas empresas. Estos carros llevan partes de todo el mundo. Necesitamos reunirnos y unirnos sin importar el país del que vengamos”.

En todo el mundo, los trabajadores entienden cada vez más que es imposible organizar una huelga efectiva, ni hablar de un movimiento social más amplio contra la desigualdad y la explotación capitalista sin colaborar más allá de las fronteras nacionales. Más temprano este año, 70.000 trabajadores de autopartes y electrónicos de las maquiladoras en Matamoros, México, se rebelaron contra los sindicatos corruptos, llevaron a cabo huelgas espontáneas para exigir mayores salarios y jornadas más cortas y marcharon a la frontera con EE. UU. para apelar a los trabajadores estadounidenses a que se unieran a su lucha.

Los trabajadores mexicanos tomaron una postura en defensa de los trabajadores estadounidenses. Ahora es el deber de los trabajadores automotores estadounidenses a defender a sus hermanos y hermanas de clase valientes en México. La lucha por apoyar a estos trabajadores y exigir su reinstalación tan solo fortalecerá a los trabajadores estadounidenses.

Esto significa organizarse independientemente del UAW, que no es más que un instrumento sobornado de la gerencia, y construir comités de base en las fábricas, encabezados por los trabajadores más conscientes de clase y militantes, electos democráticamente por y que rindan cuentas a los propios trabajadores, no a los intereses de lucro de las empresas.

Para combatir la estrategia global de las compañías automotrices, los trabajadores necesitan rechazar el nacionalismo del UAW, Trump y los demócratas, y adoptar una estrategia internacional para unir a los trabajadores automotores de todo el mundo.

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¿Quiénes son los Siete de Silao?

Dolores Israel Cervantes Córdova, 13 años en la planta, despedido el 28 de agosto de 2019

Después de recibir varios reconocimientos por su trabajo de reparación en ensamble final, Cervantes, un oponente sin pelos en la lengua del sindicato controlado por la empresa, fue despedido después de que GM lo acusara falsamente de fallar una prueba de drogas. Utilizó su propio dinero para tomar un examen independiente que probó que no había drogas en su sistema. Luego, Cervantes se rehusó a firmar el paquete de indemnización por retiro “voluntario” que la gerencia le dijo que firmara y, en cambio, decidió luchar por su reinstalación. “Tengo 3 hijos, una está buscando entrar a la universidad, uno estudia en la preparatoria y otra está en el kínder,” le dijo Cervantes al Boletín de los Trabajadores Automotores del WSWS. “Actualmente estoy pagando mi casa por medio de Infonavit [agencia estatal], además de ayudar a mi madre que tiene 86 años y mi padre de 83 años”.

Pilar de la Luz Torres Rosales, 8 años en la planta, despedida el 13 de septiembre de 2019

Rosales, quien participaba activamente en el grupo militante Generando Movimiento, fue despedida por GM después de regresar de una licencia médica por una lesión laboral en su hombro. En una declaración a los trabajadores estadounidenses poco después de su despido, Rosales declaró: “Me uno a ustedes en su huelga, compañeros de GM, para luchar juntos y en apoyo, para una reinstalación inmediata de despidos injustificados. Y que esto se haga mediante una comisión de trabajadores independientes y no con el mismo sindicato”.

Huelguistas en la planta de ensamble de GM en Flint

Ramón Rodríguez Gutiérrez, 23 a ñ os en la planta, despedido el 20 de septiembre de 2019

Antes de su despido, Gutiérrez trabajaba junto a Israel Cervantes en la misma área de trabajo y fue uno de los primeros participantes del grupo de trabajadores militantes. “Dependen de mi dos personas: mi esposa y una hija que tengo estudiando”, le dijo Gutiérrez al Boletín de los Trabajadores Automotores.

Arturo Martínez Fernández, 23 años en la planta, despedido el 20 de septiembre de 2019

Fernández fue uno de aquellos despedidos sumariamente el día después de que el grupo obrero anunciara que se iban a oponer a al aumento de producción y tiempos extra forzados a fin de apoyar la huelga de los trabajadores de GM en EE. UU. “Estaba en reparaciones, pintura y ensamble final. Lo que me tocaba a mí era, cuando las unidades salían dañadas, tenemos un taller atrás, se le llamaba flota, repintábamos las piezas o hacemos los spots y dábamos fineza final a las basuritas, hacíamos escurridos, todo. Mis dependientes son cinco: mi esposa, mi hijo mayor de 18 años, una niña de 13, un niño de 10, y una niña de 5 años”, indicó Martínez Fernández.

Javier Martínez Mosqueda, 24 años en la planta, despedido el 24 de septiembre de 2019

Antes de ser despedido, Mosqueda trabajaba en ensamble final como líder de un equipo de siete trabajadores. Dos supervisores comenzaron a hostigarlo por organizarse con los otros trabajadores de Silao del grupo Generando Movimiento, obligándolo a presentar una queja. En vez de atenderlo, la gerencia lo rebajó de categoría y lo envió a un área de trabajo más pesado. “Sin poderme mover todo el día, en una sola operación”, dijo, añadiendo que el objetivo de la gerencia era obligarlo a renunciar. Al no poder doblegarlo, la empresa despidió a Mosqueda después de cuatro semanas y el sindicato se rehusó a ayudarle. Ese día, Mosqueda envió el siguiente mensaje a los trabajadores estadounidenses: “Hoy, estoy despedido pero en solidaridad con ustedes y su huelga y mis compañeros de GM en cualquier parte del mundo. Estoy convencido de que tenemos que luchar juntos”. Desde su despido, Mosqueda no ha podido encontrar otro empleo por ser colocado en una lista negra.

Mauricio Negrete Pérez, 21 años en la planta, despedido el 1 de octubre de 2019

Tras años de discusiones, Negrete Pérez e Israel Cervantes cofundaron el grupo militante de base en abril de 2019 para librarse del sindicato controlado por la empresa. Negrete Pérez recibió varias advertencias de supervisores después de rehusarse a aceptar tiempos extra durante la huelga de GM en EE. UU. y eventualmente fue despedido. “Mis actividades dentro de la planta eran apoyar a la gente de producción cunado tenían problemas con las máquinas”, le dijo al Boletín de los Trabajadores Automotores. “Nosotros como mantenimiento, nos tocaba hacer mantenimiento preventivo y predictivo e ir cualquier día de la semana, domingos y días festivos sin importar. Yo que soy de Salamanca, mi horario de levantarme era a las 3:45 a.m. y venía llegando a mi casa a las 7:30 p.m. Tengo dos hijos. Mi hijo está enfermo, tiene un déficit de aprendizaje severo. En este momento mi hijo y mi esposa necesitan servicio médico pero por el despido perdimos este derecho”.

María Guadalupe Ibarra Ramírez, 8 años en la planta, despedida el 5 de junio de 2019

Otra miembro de Generando Movimiento y una crítica fuerte de GM y el sindicato patronal, Ibarra Ramírez fue despedida sin compensación en medio de una licencia médica por una lesión severa en su espalda que sufrió cuando levantaba una caja pesada en el área de transmisiones. Ramírez trabajó en varias áreas del Complejo Silao, incluyendo carrocerías, ensamble general, pintura, maquinado y transmisiones. “Dijeron que ya no hay un área operativa para mí y no me pueden reubicar porque son jornadas de 12 horas”, le señaló al boletín. “Soy jefa de familia. Tengo dos hijos y a mi madre a mi cargo. Ahora vendo golosinas para solventar parte de los gastos diarios”.

Complejo Silao de General Motors

Los trabajadores de GM en EE. UU. se pronuncian en defensa de los trabajadores victimizados en México

Durante la huelga histórica de 40 días en GM, los trabajadores en los piquetes de Flint, un suburbio de Detroit, y Ft. Wayne, Indiana, expresaron su apoyo a los trabajadores despedidos de Silao. Un trabajador de la planta de motores en Flint dijo, “Creo que vamos a tener que ser los trabajadores de todo el mundo los que se debemos unirnos contra las corporaciones para protegernos. Ya no son solo los trabajadores estadounidenses o canadienses, sino todos nosotros en la misma lucha”.

Un trabajador automotor de tercera generación de la planta de Detroit-Hamtamck dijo, “Todos mis hermanos y hermanas en México, estamos luchando por lo mismo. Nosotros, los trabajadores estadounidenses, estamos luchando por que ustedes, los que fueron despedidos, recuperen sus trabajos. Estamos en solidaridad con ustedes”.

Una trabajadora de la planta en Ft. Wayne, Indiana, donde producen las mismas camionetas Silverado y Sierra que en la fábrica en Silao, dijo, “Es genial que los trabajadores mexicanos lucharan con nosotros. Somos uno; es una empresa y GM debería tratar a todos igual sin importar el país en el que trabajan. Los trabajadores mexicanos están intentando proveer para sus familias también. Estamos hartos de que nos traten como mierda sin importar dónde trabajemos, sea en EE. UU. o afuera. Está mal”. Cuando se le preguntó qué le gustaría decirles a los trabajadores victimizados de Silao, dijo, “Mantengan su buena lucha. Estamos orgullosos de ustedes y gracias por asumir una postura en nuestra defensa y nosotros lucharemos con ustedes”.

(Publicado originalmente en inglés el 11 de diciembre de 2019)

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