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Perspectiva

La trágica muerte de dos hermanos en una refinería de BP y el matadero industrial estadounidense

Esta semana, los familiares y amigos en duelo de Ben y Max Morrissey sepultarán a ambos hermanos, quienes fallecieron el 20 de septiembre en un incendio en la refinería de petróleo de BP-Husky en Oregón, Ohio. Las trágicas muertes de Ben y Max, de 32 y 34 años respectivamente, han conmovido a la unida comunidad de clase obrera al este de Toledo donde ambos jóvenes crecieron y donde estaban formando sus familias.

Ben y Max Morrissey con sus hijos Weslee, Recker y Wilde (Fuente: Morrissey Children’s Trust Gofundme.com)

Una página en GoFundMe ya recaudó más de $31.000 para las viudas de ambos y sus tres hijos pequeños.

Según sus obituarios, Ben tan solo había estado trabajando en la refinería de BP por seis meses antes de fallecer. Previo a comenzar este trabajo en marzo de 2022, tuvo varios trabajos de construcción como herrero en la ciudad de Nueva York. Tras graduarse del colegio, Max se alistó en la Armada de EE.UU. antes de que lo contrataran en la refinería.

Después del anuncio de sus muertes, BP publicó una declaración superficial expresando su “lamento profundo” y declarando, “Nuestra mayor prioridad sigue siendo la seguridad de nuestro personal, los trabajadores de emergencia y el público”.

De hecho, BP tiene un historial famoso de sacrificar las vidas de los trabajadores en pro de sus ganancias. En 2005, 15 trabajadores murieron y 180 quedaron heridos en una explosión en su refinería de Texas City. Los investigadores descubrieron que los gerentes estaban presionando a los trabajadores para que aumentaran la producción y recortaran los costos. En 2010, la explosión en la plataforma Deepwater Horizon de BP mató a 11 trabajadores y causó un desastre ambiental masivo. Nuevamente, los investigadores descubrieron que el recorte de costos contribuyó al desastre.

Ese mismo año, la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés) multó $3 millones a BP North America y la refinería BP-Husky por una abundancia de violaciones de seguridad “deliberadas” y por ignorar o postergar seriamente la resolución de varios peligros conocidos en sus refinerías.

BP disputó la multa y un juez administrativo la redujo a $80.000.

Bochornosamente, la trágica muerte de los hermanos Morrissey apenas fue mencionada por los noticieros fuera de un puñado de medios locales. Luego abandonaron la historia y las únicas referencias que se hacen al mortal incendio son para manifestar preocupación sobre el impacto del cierre temporario de la refinería en el suministro y los precios de la gasolina en el centro del país.

En cambio, un artículo en el World Socialist Web Site, “La refinería BP en Ohio donde dos trabajadores fallecieron tiene un largo historia de infracciones de seguridad”, está siendo leída y circulada por miles de trabajadores.

¿A qué se debe esto? Para la clase gobernante estadounidense, las vidas de los trabajadores son baratas. Como le dijo recientemente un trabajador automotor al WSWS, “No somos más que números para ellos y, si morimos, tan solo traen a otro número”. De hecho, las fábricas y los otros lugares de trabajo en EE.UU. bien podrían ser apodados el matadero industrial estadounidense.

Según el reporte de “Muertes laborales” publicado por la AFL-CIO en abril de 2022:

· Cada día en EE.UU., 340 trabajadores mueren por condiciones inseguras de trabajo. En 2020, más de 4.700 murieron en su trabajo y se estima que 120.000 fallecieron por enfermedades ocupacionales.

· Se reportaron casi 3,2 millones de lesiones y enfermedades relacionadas al trabajo en 2020. Debido a las medidas de intimidación en el trabajo, la verdadera cifra de lesiones y enfermedades laborales es mucho mayor y se estima entre 5,4 millones y 8,1 millones por año.

· Las enfermedades ocupaciones causadas por la exposición a químicos son responsables de 50.000 muertes y 190.000 enfermedades cada año.

· La cifra de inspectores que trabajan para OSHA se acerca a su mínimo desde que fue creada la agencia hace 50 años. Tan solo hay 1.700 inspectores para 10,4 millones de lugares de trabajo. Esto equivale a un inspector por cada 81.427 trabajadores en EE.UU. o un gasto de tan solo $4,37 para proteger a cada trabajador.

· La multa promedio por una infracción seria fue de tan solo $4.460 para casos federales y $2.421 para los estatales. La multa federal mediana de OSHA por la muerte de un trabajador es de tan solo $9.753 y $5.825 para casos estatales. Solo 115 muertes de trabajadores han sido procesadas penalmente bajo OSHA desde su creación en 1970.

Detrás de estas cifras hay trabajadores con esposas y niños cuyas vidas han sido destruidas y nunca serán iguales. OSHA solo publica sus nombres cuando las agencias se seguridad federales o estatales han realizado inspecciones. La lista fría y llena de errores en el sitio web de OSHA da unas pocas fechas y nombres.

· 2 de julio de 2022, Pompano Beach, Florida: Kavice Conner (54) murió al caer de un techo.

· 21 de junio de 2022, Yarmouth, Iowa: Rickey Kammerer (29) murió en el colapso de un silo.

· 17 de junio de 2022, Nashville, Tennessee: Christopher Rice (35) hizo [sic] al caer por el hueco de una escalera después de ser golpeado por la carga de una grúa.

· 19 de mayo de 2022, Huntsville, Texas: Felipe Moreno (60) se cayó de un andamio.

· 26 de abril de 2022, Houston, Texas: Robert Brooks (42) se electrocutó mientras instalaba una lámpara.

· 22 de abril de 2022, Smyrna, Tennessee: Phongphet Mingsisouphanh (58) golpeado mortalmente por un pilar de hormigón.

· 20 de abril de 2022, Bridger, Montana: Marla Murray (71) y John Ahles (33) murieron en una explosión de gas.

· 19 de abril de 2022, Sealy, Texas: John Joseph Wall (35) asfixiado por la exposición al gas Argón.

Por muy grave que sea, la lista del Gobierno no incluye las muertes laborales causadas por el COVID-19, que ha matado a miles de trabajadores de la salud, la educación, la manufactura, la logística, los servicios y otros, y ha discapacitado a millones más.

Desde el comienzo de la pandemia, primero Trump y luego Biden priorizaron las ganancias sobre la vida humana, canalizando billones a las corporaciones. La clase gobernante y la élite política, que han supervisado la muerte de más de 1,1 millones de personas durante la pandemia, ni siquiera pestañean ante las decenas de miles de trabajadores triturados en las fábricas y lugares de trabajo de Estados Unidos cada año.

Puede que la AFL-CIO publique un informe anual sobre las muertes laborales, pero los sindicatos estadounidenses son cómplices de esta carnicería diaria. El sindicato United Steelworkers (USW), que dice “representar” a los 315 trabajadores de la refinería BP-Husky, incluidos los hermanos Morrissey, ha ayudado a BP a imponer jornadas laborales de 12 horas, una implacable subcontratación y recortes de puestos de trabajo que socavan la seguridad.

Los comités de salud y seguridad obrero-patronales que el USW opera con BP solo proporcionan una fachada de protección. Como dijo un trabajador de Texas Marathon al WSWS a principios de este año, “El sindicato y la empresa eligen a dedo a los miembros del comité, y se les paga más y disfrutan de una jornada regular de ocho horas, cinco días a la semana, con vacaciones libres, en lugar de trabajar por turnos, si se pliegan a la línea de la empresa”.

Cuando 30.000 trabajadores de las refinerías de petróleo y de la industria petroquímica se disponían a ir a la huelga a principios de este año, Biden recurrió al USW para bloquear el paro e imponer un contrato que no aborda en absoluto las exigencias de los trabajadores en materia de seguridad. Como resultado, las gigantescas empresas petroleras, que despidieron a 50.000 trabajadores cuando los precios se desplomaron en 2020 y nunca los volvieron a contratar, siguen exprimiendo cada vez más ganancias de menos trabajadores.

Los trabajadores petroleros de todo el mundo están entrando en acción. La semana pasada, 25.000 trabajadores del petróleo en Argentina iniciaron una huelga tras la muerte de tres trabajadores en una explosión en una refinería. El martes, los trabajadores de Total en Francia se unieron a una huelga cada vez más grande de los trabajadores petroleros en torno a demandas salariales y de condiciones, que ha paralizado la mitad de la capacidad de refinado del país.

Los trabajadores de todo el mundo están hartos de condiciones tan agotadoras e inseguras, incluidos los 110.000 trabajadores ferroviarios que están presionando para que se declare una huelga contra el acuerdo favorable a las empresas que la Administración de Biden y los sindicatos ferroviarios pretenden imponerles.

Cualquier investigación sobre las muertes de los hermanos Morrissey por parte de OSHA, la empresa y el USW no será más que un encubrimiento. Por eso los trabajadores de BP-Husky y de otras refinerías deben elegir comités de seguridad de base, formados por los trabajadores más combativos y con mayor conciencia de clase, para investigar las causas de esta tragedia y hacer que los responsables rindan cuentas. Esto debe ser parte de la expansión de la red de comités de base en marcha que busca afirmar el poder y el control de los trabajadores sobre el ritmo de producción, el personal, la salud y la seguridad.

La lucha por la defensa de la vida de los trabajadores plantea directamente la necesidad de que la clase obrera tome el control de las gigantes empresas energéticas y de otras industrias y las convierta en servicios públicos, de propiedad colectiva y controlados democráticamente por los trabajadores, quienes producen la riqueza de la sociedad, como parte de la transformación socialista de la economía en EE.UU. y en todo el mundo.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 28 de septiembre de 2022.)

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