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Perspectiva

Biden utiliza a Zelenski para incitar un frenesí de guerra

El miércoles, un avión militar estadounidense transportó al presidente ucraniano Volodímir Zelenski a Washington para reunirse con el presidente estadounidense Joe Biden y pronunciarse ante una sesión conjunta del Congreso, donde llamó a una “victoria absoluta” contra Rusia.

Su discurso, el cual fue programado para el horario estelar y transmitido por todas las grandes cadenas televisivas, fue una operación masiva de propaganda de guerra. Biden invitó a Zelenski a Washington para intentar hacer que el público estadounidense acepte la decisión de la Casa Blanca de intensificar la guerra de EE.UU. y la OTAN contra Rusia en Ucrania.

Zelenski pronunció un discurso que la Casa Blanca redactó y le delegó a favor de una guerra por delegación. El discursó procuró tocar el corazón del público estadounidense, aludiendo incluso a la batalla de Saratoga durante la guerra revolucionaria de EE.UU., que el excomediante ucraniano sin duda nunca había escuchado antes de leer el discurso que le preparó algún redactor de discursos del Gobierno de Biden.

Estas apelaciones fueron acompañadas por incitaciones racistas contra la población rusa que nunca se habían escuchado en Washington, ni siquiera durante la guerra fría. En sus declaraciones durante una rueda de prensa junto a Biden más temprano en el día, Zelenski utilizó un lenguaje propio de los nazis al referirse al pueblo ruso como “inhumano”. Frente al Congreso, declaró que habían sido “envenenados por el Kremlin” y proclamó a Rusia un “Estado terrorista”.

Estas palabras fueron recibidas con aplausos efusivos y varias ovaciones de pie de parte de la gran mayoría de los congresistas de ambos partidos.

Todo el discurso fue orquestado cínicamente para evocar el discurso del primer ministro británico Winston Churchill en diciembre de 1941 ante el Congreso, retratando al presidente ruso Putin como Adolf Hitler y a Zelenski como el primer ministro británico.

Los medios de comunicación estadounidenses le siguieron la corriente y promovieron este espectáculo degradante y reaccionario. Pese a todas sus extensas opiniones antes y después del discurso, ninguno de los comentaristas de la prensa mencionó que una “victoria absoluta” frente a Rusia solo es posible mediante una guerra de plena escala de EE.UU. contra la potencia nuclear de Rusia.

El propósito de este espectáculo era vender la guerra de EE.UU. y la OTAN contra Rusia presentándola como una secuela de la Segunda Guerra Mundial, una nueva “guerra buena”.

Nunca surgió ninguna pregunta sobre los peligros de una escalada implacable ni del impacto financiero y social dentro de Estados Unidos por los enormes gastos.

Nadie preguntó tampoco por qué los miembros del Congreso gritaron “Slava Ukraini” o “Gloria a Ucrania”, una consigna utilizada por la Organización de Ucranianos Nacionalistas (OUN) y el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), que estuvieron alineados con la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial y participaron en el Holocausto y los pogromos contra judíos.

Pese a todas sus invocaciones de Churchill, el primer ministro británico nunca obtuvo el nivel de apoyo incondicional que se le está entregando al Gobierno ucraniano.

En su rueda de prensa con Zelenski, Biden prometió que EE.UU. apoyaría a Ucrania “el tiempo que haga falta”. El viaje fue acompañado de un anuncio de que el Gobierno de Biden enviará un sistema de misiles Patriot a Ucrania, las armas más avanzadas que se han desplegado hasta la fecha.

El discurso de Zelenski también formó parte de una campaña para justificar un envío masivo de $45 mil millones en armas al país, que actualmente está esperando su aprobación final en la Cámara de Representantes y el Senado de EE.UU.

A pesar de la “parálisis partidista”, cuando se trata de repartir sumas prácticamente ilimitadas para la guerra, todo el Congreso acata la orden, con el Partido Demócrata a la cabeza.

EE.UU. se adentra inexorablemente en la guerra. Al desplegar los misiles Patriot en Ucrania, Washington le está dando a este país la capacidad de atacar aviones en territorio ruso.

El año pasado, Biden declaró que al retirar las tropas estadounidenses de Afganistán ponía fin a la “guerra eterna”. Pero ahora el Gobierno está sumiendo a la población de Europa, Estados Unidos y el mundo entero en una nueva “guerra eterna”, con consecuencias potencialmente catastróficas.

En medio de este bombardeo propagandístico de un día de duración en Washington, Biden admitió que a algunos de sus aliados europeos les preocupa que las acciones que está llevando a cabo Estados Unidos puedan desembocar en un conflicto nuclear a gran escala.

A la pregunta de un periodista de por qué EE.UU. no se limitó a proporcionar las armas solicitadas por Zelenski, Biden respondió: “La idea de darle a Ucrania material fundamentalmente diferente del que ya está allí suscitaría la posibilidad de romper la OTAN”.

Sobre los aliados de EE.UU. en la OTAN, Biden añadió: “No están buscando entrar en una guerra con Rusia. No buscan una tercera guerra mundial”. La elección de pronombres de Biden es significativa. Utilizó “ellos”, no “nosotros”.

Dado que el Kremlin ha declarado que los lanzamisiles Patriot estadounidenses son un “objetivo legítimo”, ¿qué ocurrirá si estas armas son atacadas en el territorio de un país de la OTAN? ¿O qué ocurrirá si, durante un ataque a las armas enviadas dentro de Ucrania, muere un grupo de soldados estadounidenses supervisando su despliegue?

En respuesta a los últimos envíos de armas estadounidenses, el presidente ruso Vladímir Putin anunció un aumento previsto del 50 por ciento del tamaño del ejército ruso y anunció el despliegue de misiles nucleares hipersónicos en buques de guerra rusos.

La rápida escalada de la guerra subraya las advertencias realizadas por los Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social en su mitin en línea “¡Por un movimiento masivo de jóvenes y estudiantes para detener la guerra en Ucrania!”.

En sus declaraciones de clausura, el presidente del Consejo Editorial Internacional del WSWS, David North, explicó: “El resultado de este proceso, a menos que lo detenga la clase trabajadora, será un cataclismo mundial que eclipsará la violencia del pasado. Desde el estallido de la guerra, el posible uso de armas nucleares se ha normalizado en el discurso político”.

La escalada de la guerra de EE.UU. y la OTAN contra Rusia, afirmó North, “es, de hecho, solo una muestra de la incompatibilidad fatal de la propiedad privada capitalista de los medios de producción y la división del mundo en Estados nación hostiles con el desarrollo progresista, e incluso la supervivencia de la humanidad”.

Apenas diez días después del mitin, estas advertencias se han confirmado. La rápida escalada de la guerra pone de manifiesto la urgente necesidad de construir un movimiento de trabajadores, estudiantes y jóvenes contra la guerra sobre la base de un programa socialista.

(Publicado originalmente en inglés el 21 de diciembre de 2022)

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