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Perspectiva

La “contraofensiva” ucraniana: una nueva etapa en la guerra de EE.UU. y la OTAN contra Rusia

Soldados ucranianos cerca de Bajmut, región de Donetsk, 23 de mayo de 2023 [AP Photo/Efrem Lukatsky]

Esta semana, la guerra de EE.UU. y la OTAN contra Rusia para disputar Ucrania está iniciando una nueva etapa ante los reportes el lunes de un aumento importante en los combates a lo largo del extenso frente y cuantiosas bajas.

El Ministerio de Defensa de Rusia reportó en su canal oficial de Telegram que las fuerzas rusas contuvieron una ofensiva ucraniana contra el puesto avanzado de Vremevka en el sur de Donetsk, que controla actualmente Rusia. Afirmó que Ucrania perdió a más de 1.500 soldados y 28 tanques, incluyendo ocho tanques Leopard hechos en Alemania.

Rusia también reportó una ofensiva de las tropas ucranianas hacia el sur, contra las costas del mar de Azov que conecta Crimea con el Dombás, ambos controlados por Rusia o fuerzas prorrusas desde 2014. Un funcionario instalado por Rusia en la ciudad de Zaporiyia dijo que el combate en el sur involucró una gran cantidad de bombardeos ucranianos utilizando misiles británicos-franceses Storm Shadow.

Ha quedado claro que las operaciones del lunes representan el comienzo de la anticipada “contraofensiva del verano”. Si bien la información disponible actualmente es limitada, se puede afirmar algo con certeza: los combates aumentarán enormemente las cifras de muertes tanto de ucranianos como rusos.

En una entrevista con el Wall Street Journal el domingo, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski reconoció que “un gran número de soldados morirá” pero “vamos a hacerlo”. Las estimaciones confiables indican que han muerto 300.000 ucranianos en la guerra.

Todos los aspectos de la guerra, incluyendo la “contraofensiva”, están siendo dirigidos por el Gobierno de Biden, el Pentágono y la OTAN. La guerra está siendo conducida por fuerzas entrenadas y armadas por la OTAN, incluyendo municiones con uranio empobrecido enviadas por Reino Unido. A nivel operacional, está siendo organizada desde Washington y el Pentágono. Las masas ucranianas están siendo utilizadas como carne de cañón. De las primeras divisiones enviadas al campo de batalla, muchas están compuestas por reclutas sin experiencia y con poco o ningún entrenamiento.

Estados Unidos y las potencias de la OTAN están decididas a derrotar a Rusia, soñando con un desfile militar de tropas de la OTAN en las calles de Moscú. El Financial Times escribió el lunes que “ha habido un notable cambio de tono en los mandos occidentales, quienes se muestran cada vez más escépticos sobre las capacidades militares de Rusia. Antony Blinken, el secretario de EE.UU. propuso sin reparos una victoria ucraniana total en términos de ‘integridad territorial’ [es decir, la recuperación de todo el territorio actualmente controlado por Rusia] en un discurso que también desestimó al ejército ruso como ‘el segundo más fuerte de Ucrania’”.

El FT también citó los comentarios de Ben Wallace, el secretario de Defensa británico, de que Ucrania podría recuperar Crimea como parte de la ofensiva. “Lo que hemos visto en el campo de batalla es que, si golpeas a las fuerzas rusas en el lugar equivocado, realmente colapsaran”, dijo.

Tales declaraciones combinan propaganda con autoengaño. El ejército ucraniano se ha desangrado a lo largo de los últimos 15 meses. Depende totalmente de EE.UU. y la OTAN, no solo para su entrenamiento y armamento, sino cada vez más para los efectivos que necesita para intensificar la guerra.

Las operaciones en Ucrania son solo una parte de una guerra poco disimulada y sin declarar entre la OTAN y Rusia, cuya intensidad y alcance geográfico aumentan cada vez más.

Los acontecimientos sobre el terreno en Ucrania coincidieron con una reunión de cancilleres de la OTAN en Oslo, Noruega, a finales de la semana pasada. Esta reunión tenía por objeto preparar una cumbre de guerra de la OTAN el próximo mes en Vilna, Lituania, a poca distancia de la frontera rusa. A puerta cerrada, los líderes de las potencias de la OTAN están discutiendo y poniendo en marcha la siguiente fase de la escalada.

Bajo la dirección de EE.UU., Ucrania ya ha lanzado ataques con drones contra Moscú, ha comenzado a bombardear ciudades rusas y ha organizado incursiones en territorio ruso, utilizando vehículos y equipos proporcionados por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN. Polonia se ha implicado directamente en el conflicto, con miembros del llamado “Cuerpo de Voluntarios Polacos”, formado por ciudadanos polacos que participan en incursiones de Ucrania a Rusia.

Un artículo del Washington Post (“¿Defender 'cada centímetro' del territorio de la OTAN? La nueva estrategia es un trabajo en progreso”), publicado el lunes, comienza con una descripción del despliegue de paracaidistas franceses en Estonia, país que limita con Rusia y está a solo 150 km de San Petersburgo. El Post señala que los ejercicios de guerra franceses en Estonia son “parte de un ensayo intensificado de lo que supondría reforzar un grupo de combate [de la OTAN]” en el país.

Hablando de lo que solo puede describirse como una movilización militar masiva, el periódico escribe: “La OTAN ha reforzado su flanco oriental en parte estableciendo grupos de combate en otros cuatro países: Bulgaria, Hungría, Rumanía y Eslovaquia”, con 10.000 soldados repartidos en ocho grupos de combate. Se han enviado docenas de barcos y cientos de aviones, junto con defensas antiaéreas terrestres, a los países fronterizos con Rusia, en particular los países bálticos de Letonia, Lituania y Estonia.

Actualmente se están llevando a cabo juegos de guerra en toda Europa, incluido el ejercicio masivo “Defender Europe 2023”, que comenzó el 22 de abril y en el que participan 26.000 tropas de Estados Unidos y sus aliados. El último componente de las operaciones, “Saber Guardian 23”, comenzó la semana pasada y se centra en el mar Negro, al sur de Ucrania. En él participan soldados y marineros de Albania, Bulgaria, Bélgica, Francia, Grecia, Alemania, Italia, Países Bajos, Rumanía, Eslovenia y Estados Unidos.

Dadas las declaraciones de los principales funcionarios estadounidenses y de la OTAN de que están comprometidos con la derrota militar de Rusia, el Gobierno de Putin se verá obligado a interpretar todas estas acciones como posibles preparativos de incursiones de la OTAN en territorio ruso. El objetivo de todas estas operaciones es apoyar la ofensiva ucraniana distrayendo a los mandos militares rusos de su concentración exclusiva en el frente ucraniano y obligándoles a desviar fuerzas a otras regiones fronterizas.

En las capitales de las potencias de la OTAN prevalece un ambiente de histeria temeraria. Durante el fin de semana, el canciller alemán Olaf Scholz, confrontado por manifestantes en una reunión de su Partido Socialdemócrata en las afueras de Berlín, soltó una perorata hitleriana contra Rusia y denunció a Putin como “asesino” y “belicista”.

La Casa Blanca ha rechazado los llamamientos a un alto el fuego o a una solución negociada del conflicto que no incluya la capitulación total de Rusia. Alentada por la falta de respuesta de Rusia a cada escalada, la Administración de Biden ha llegado a la conclusión de que no hay “línea roja” que no pueda cruzar.

En un artículo publicado bajo el titular “La Administración de Biden se encoge de hombros ante los ataques de Ucrania en Rusia”, el New York Times escribió el lunes que la Casa Blanca ha descartado cualquier pretensión de desalentar los ataques directos en Rusia por parte de Ucrania, utilizando armamento suministrado por Estados Unidos. “A puerta cerrada”, escribió el Times, “los altos funcionarios de la Administración parecen estar incluso menos asustados. 'Mira, es una guerra', dijo un alto funcionario del Pentágono el jueves pasado. 'Esto es lo que ocurre en una guerra'“.

En una indicación de la temeridad que impregna los círculos gobernantes, el Times añadió:

Los funcionarios estadounidenses afirman que, aunque la amenaza de una escalada nuclear no ha desaparecido, las operaciones transfronterizas de Ucrania no son el tipo de acción que probablemente provoque el uso de un artefacto nuclear. Los funcionarios de inteligencia estadounidenses han dicho que creen que Rusia usaría un dispositivo nuclear táctico solo si el control del poder de Putin se viera amenazado, su ejército comenzara a colapsar completamente en Ucrania o se enfrentara a la pérdida de Crimea, que las fuerzas rusas tomaron en 2014.

Sin embargo, todas las condiciones enumeradas —desbancar o matar a Putin, imponer una derrota militar masiva a Rusia y recuperar Crimea— forman parte de los objetivos de guerra de Estados Unidos y la OTAN en el conflicto. La posición de los planificadores militares estadounidenses es que no se puede permitir que nada, ni siquiera la perspectiva de una guerra nuclear, “disuada” las acciones de Estados Unidos y la OTAN.

En cuanto al Gobierno de Putin, que representa a una facción de la oligarquía rusa, su “operación militar especial” en Ucrania se basó en la concepción de que una demostración de fuerza crearía las bases para un acuerdo negociado que reconociera los intereses de Rusia. Esta concepción neoestalinista de la “coexistencia pacífica” con el imperialismo, modificada a las condiciones nuevas tras la restauración capitalista, ha resultado en un desastre político.

La clase obrera de Rusia, Ucrania y Europa del este se enfrenta a todas las consecuencias de la disolución estalinista de la URSS. Los rusos y ucranianos no solo están librando una guerra fratricida en el territorio que una vez formó parte de la Unión Soviética, sino que el régimen de Putin está enredado en una guerra cada vez más amplia para la que no tiene solución.

Frente a la implacable escalada de la OTAN, Putin se encuentra cada vez más presionado por sectores del ejército para que dé una respuesta más drástica. Pero incluso si Rusia es capaz de derrotar la actual contraofensiva, el conflicto no llegará a su fin.

La guerra de Estados Unidos y la OTAN contra Rusia está evolucionando rápidamente hacia una lucha prolongada cada vez más violenta, sangrienta y de carácter global. El conflicto ha entrado en el campo gravitacional de la guerra total, es decir, una guerra de destrucción ilimitada, con total desprecio por la vida y a la que se subordinan todas las necesidades sociales de las masas populares. Su corolario es el ataque directo a la clase obrera en todos los países y la aniquilación de los derechos democráticos.

Es de esperar que las noticias sobre los acontecimientos en el campo de batalla atraigan una inmensa atención. Pero centrarse exclusivamente en las operaciones militares de la OTAN, sus títeres ucranianos y el régimen ruso es un error. El desarrollo de la lucha de clases internacional, armada con una estrategia socialista revolucionaria consciente, tiene una importancia política mucho mayor para determinar la dirección de la guerra y el destino de la humanidad.

El Comité Internacional de la Cuarta Internacional y sus Partidos y Grupos Socialistas por la Igualdad afiliados ampliarán su campaña mundial para construir un movimiento de las masas de trabajadores y estudiantes contra la guerra.

La clase obrera debe responder a la “contraofensiva” en Ucrania con su propia ofensiva internacional contra la guerra en Rusia, Ucrania, Europa, Estados Unidos y en todo el mundo. La misma crisis capitalista que produce la guerra también sienta las bases objetivas para tal movimiento. Este año ya se han producido huelgas y manifestaciones masivas de millones de trabajadores, impulsadas por el aumento vertiginoso del coste de la vida y la explotación extrema.

La necesidad urgente es conectar el movimiento en desarrollo de la clase obrera con la lucha contra el imperialismo, que está arrastrando a la humanidad hacia el apocalipsis de una guerra nuclear. Es necesario combinar la oposición al militarismo y a la guerra con la oposición a la desigualdad, a la explotación y al sistema capitalista, que da origen a todas las crisis que enfrenta la humanidad.

Instamos a todos los lectores del World Socialist Web Site a participar activamente en la construcción de este movimiento contra la guerra y por el socialismo.

(Publicado originalmente en inglés el 5 de junio de 2023)

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