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Desde Maui hasta el noroeste del Pacífico, los incendios propiciados por el cambio climático continúan ardiendo

Conforme la cifra oficial de muertos continúa aumentando lentamente en Maui, alcanzando 114 al momento de imprimir este artículo, más de 500 incendios forestales activos en las provincias canadienses de la Columbia Británica y los Territorios del Noroeste han destruido cientos de hogares y negocios, llevando a funcionarios gubernamentales a ordenar apresuradamente la evacuación masiva de toda la región. A la fecha, el gobierno canadiense aún no ha reconocido oficialmente ninguna muerte causada por los incendios ni ha proporcionado una estimación de la cantidad de viviendas que han sido destruidas por el fuego.

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Al mismo tiempo, grandes incendios continúan haciendo estragos en el estado de Washington, justo en la frontera con la Columbia Británica. Funcionarios estatales han confirmado que dos grandes incendios, el Gray Fire y el Oregon Road Fire, han destruido más de 100 estructuras, incluyendo hogares. Al menos una persona ha fallecido debido a los incendios estatales.

En Maui, que recibirá al presidente Joe Biden el lunes, los residentes continúan denunciando la inadecuada e indiferente respuesta gubernamental ante una catástrofe prevenible. Más de 1.000 personas continúan desaparecidas casi dos semanas después de haber comenzado los incendios, los cuales parecen haber sido ocasionados por cables de energía eléctrica de la compañía Hawaiian Electric que al caer provocaron chispas en pastos no originarios de Maui, que a su vez ardieron con la ayuda del viento del huracán Dora.

En una entrevista con el Daily Mail, la residente de Maui, Allisen Median, dijo que la respuesta del gobierno ha sido “demasiado lenta”, añadiendo: “La gente ha tenido que arreglárselas por su cuenta”. Continuó, “Ni el gobierno ni las organizaciones de socorro han hecho nada. Estamos a tan solo 100 millas de Oahu, donde se encuentran varias bases militares. ¿Por qué ha sido insuficiente la respuesta? ¿Por qué han hecho tan poco? ¿Por qué no se ha hecho nada más?”

Median denunció a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) y cuestionó por qué el gobierno se ha negado a actualizar la cantidad de muertos. Comentó al periódico: “Sé que aquí en Maui hay al menos 480 muertos y no entiendo por qué [las autoridades] no han dicho nada... Sé que se quedaron sin bolsas mortuarias la primera o segunda noche y que tuvieron que traer más desde el continente”.

Destrucción causada por el incendio en Lahiana, Hawái, 11 de agosto de 2023. Los registros de las autoridades de emergencias de Hawái no muestran ninguna indicación de que sonaran las sirenas de advertencia antes de que las personas tuvieron que correr por sus vidas de los incendios en Maui que destruyeron esta histórica ciudad. [AP Photo/Rick Bowmer]

Una catástrofe similar se está desarrollando en Canadá. Los incendios forestales siguen avanzando hacia Yellowknife, la capital de los Territorios del Noroeste y hogar de 20.000 residentes, a quienes se les ordenó evacuar la semana pasada. Al mismo tiempo, enormes incendios al sur de la Columbia Británica han obligado a los funcionarios gubernamentales a ordenar la evacuación de otras 35.000 personas.

Durante el fin de semana, la alcaldesa de Yellowknife, Rebecca Alty, confirmó que aproximadamente 1.000 residentes aún se encuentran en la ciudad. Aunque algunos de ellos se quedaron a asistir a los esfuerzos de rescate, otros se vieron obligados a quedarse por no tener a dónde ir. El sábado, la ministra de Salud de los Territorios del Noroeste, Julie Green, confirmó que uno de los 39 pacientes del Hospital Territorial Stanton murió al ser transportado el viernes. Dijo que la muerte había sido “esperada”.

A diferencia de la situación en Yellowknife, que se encuentra escasamente poblado, las evacuaciones en la Columbia Británica se han concentrado en zonas más pobladas, incluyendo a las ciudades de Kamloops, Shuswap y Kelowna, las cuales se encuentran en el interior de la provincia. Se desconoce cuántas personas han podido acatar las órdenes de evacuación.

El viernes se declaró el estado de emergencia en la Columbia Británica debido a los aproximadamente 380 incendios que se encuentran activos en toda la provincia. A la fecha se han ordenado evacuaciones parciales para las ciudades de West Kelowna y Kelowna, hogar de unas 190.000 personas. The Globe and Mail informó el viernes que el Jefe de Bomberos de West Kelowna, Jason Brolund, confirmó que un “número considerable” de edificios, incluyendo viviendas, han sido destruidos por los incendios en la ciudad.

El Complejo Bendor Range continúa ardiendo cerca de Lillooet, que se encuentra en el suroeste de la Columbia Británica y es hogar de 2,500 personas. [Photo: British Columbia Government]

En entrevistas el sábado sobre la propagación incontrolable de los incendios forestales en toda la región, el primer ministro de la Columbia Británica, David Eby, declaró de manera contundente: “La situación actual es grave”. Citó la “necesidad urgente” de instalar refugios para las miles de personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares, incluyendo a alrededor de 4.500 estudiantes de la Universidad de la Columbia Británica en el Campus Okanagan, e impuso la prohibición temporal de viajes “no esenciales”, junto con una petición a los turistas de que permanezcan en su casa para liberar espacio en los hoteles para los evacuados. Eby dijo el sábado que otras 30.000 personas se encuentran bajo alerta de evacuación, lo cual significa que deben estar listas para abandonar sus pertenencias y marcharse en cualquier momento.

El viernes, dos grandes incendios al norte de Kelowna, alrededor del lago Shuswap, convergieron en un solo fuego de más de 400 kilómetros cuadrados, dejando un rastro de destrucción a su paso. El incendio recién denominado Bush Creek East continúa amenazando la región y, según los bomberos, permanecerá “fuera de control” hasta el domingo.

Parece que las órdenes gubernamentales de evacuación llegaron demasiado tarde para muchas de las personas que intentaban escapar del área de Shuswap por carretera el viernes por la noche. Al igual que en Laihana en Maui, muchos de los residentes que intentaron huir en sus coches fueron bloqueados por las llamas. El infierno quemó todos los puentes del pueblo, obligando a los evacuados a tomar largas desviaciones o huir al agua y utilizar barcos privados para escapar. Han circulado imágenes de coches quemados, árboles ennegrecidos y hogares destruidos en todo Shuswap.

Dustin Carlisle y Dan Malanowhich fueron ordenados a evacuar su hogar en Scotch Creek el viernes por la tarde. “Creo que la orden [de evacuación] llego un poco tarde”, dijo Carlisle al Vernon Morning Star. Malanowhich describió la evacuación como “frenética”.

“Todas las alertas y todo fue muy lento. Nadie fue de puerta en puerta a decirle a la gente que había que evacuar o algo por el estilo”, dijo.

El domingo, el Vancouver Sun informó que casi 5.000 propiedades aún se encontraban bajo órdenes de evacuación en la ciudad de Shuswap, la cual se ubica a unos 150 kilómetros al norte de Kelowna. Los funcionarios gubernamentales aún no han ofrecido un número definitivo, pero han confirmado que varios hogares y edificios han sido destruidos en la región. Hasta el domingo por la mañana, más de 4.000 clientes se encontraban sin electricidad.

El denso humo negro de los cientos de incendios ha cubierto gran parte del oeste de Canadá y el noroeste del Pacífico en los EE.UU. En Twitter, el ingeniero y científico canadiense Nicolas Smit señaló que “miles o decenas de miles de personas están en riesgo de perder sus hogares y trabajos por los incendios forestales que se extienden por Canadá”.

Smit cuestionó por qué los funcionarios gubernamentales no han distribuido respiradores elastoméricos los cuales no solo ofrecen protección contra el COVID, sino que también “protegen a los bomberos y al público de los peligros de las partículas, gases y vapores orgánicos”. Como escribió el World Socialist Web Site el mes pasado, “El sistema utilitario capitalista, que organiza a la sociedad en base a los intereses privados de la clase capitalista, es orgánicamente incapaz de llevar a cabo el nivel masivo de planificación y organización social que se requiere para confrontar la crisis climática”.

Es por eso que “la lucha contra el cambio climático es fundamentalmente una cuestión de clase”, la cual solo puede ser resuelta mediante un movimiento masivo de la clase trabajadora equipada con una perspectiva socialista.

(Publicado originalmente en inglés el 20 de agosto de 2023)