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El gobierno en funciones del PSOE y Podemos elimina las medidas de mitigación restantes a medida que la nueva variante Eris de Covid-19 se propaga por España

Una nueva ola de COVID-19 se está extendiendo rápidamente por toda España, impulsada por la variante Eris (conocida científicamente como EG.5), que ahora representa más del 30 por ciento de los casos secuenciados a nivel mundial. Esto sucede justo cuando el gobierno en funciones del Partido Socialista (PSOE) y Podemos ha declarado el fin de la crisis sanitaria, y ha eliminado las últimas medidas de mitigación y seguimiento.

Científicos de todo el mundo también han hecho sonar la alarma sobre la aparición de una nueva variante de COVID-19 denominada Pirola. Después de ser detectada por primera vez en Israel la semana pasada, la variante Pirola fue secuenciada en otros tres países, lo que indica que probablemente comenzó a propagarse globalmente sin que se la detectara durante algún tiempo.

Miembros del personal médico atienden a un paciente con COVID-19 en la UCI del Hospital Universitario, en Pamplona, norte de España, el jueves 10 de febrero de 2022. [AP Photo/Álvaro Barrientos]

En España, Pirola aún no se ha detectado. Pero es difícil imaginar cual es la verdadera propagación del virus, debido que el gobierno, como otros en todo el mundo, ha desmantelado las medidas básicas de monitorización.

El gobierno dejó de emitir el informe con los indicadores de la evolución de la pandemia y de monitorizar su incidencia el 4 de julio, dos meses después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la administración Biden en EEUU pusieran fin a sus declaraciones de emergencia de salud pública (PHE) por COVID-19. Esto marcó el colapso total de los sistemas de vigilancia de la pandemia a nivel mundial.

La única forma de monitorizar la evolución del virus en España es ahora el Sistema de Vigilancia de Infecciones Respiratorias Agudas (SiVIRA) liderado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) que registra el número de personas afectadas que son tratadas en atención primaria y hospitalaria junto con otras enfermedades como la gripe.

El último informe del SiVIRA muestra que la tasa de COVID-19 identificada en atención primaria ha aumentado significativamente de 29,3 casos por 100.000 habitantes el 2 de julio a 88 casos por cada 100.000 habitantes el 6 de agosto.

En el mismo período, la tasa de hospitalizaciones ha pasado de 0,6 a 2,04 casos por cada 100.000 habitantes, aunque con fluctuaciones. El porcentaje de positividad al SARS-CoV-2 se sitúa en el 32 por ciento en la última semana, cuando hace un mes estaba en el 24 por ciento.

Otra prueba clara de cómo las infecciones por COVID están aumentando rápidamente en toda España es la venta de pruebas de antígenos para detectar el virus. La consultora Iqvia, que viene realizando un estudio sobre la venta de pruebas en 6.500 farmacias de todo el país, señala que, con los datos de la semana del 31 de julio al 6 de agosto, el aumento de las pruebas vendidas alcanzó el 174 por ciento respecto a finales de junio.

Joan Caylà, miembro de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) explicó al diario español El Periódico que el aumento de las infecciones 'es multicausal: tiene que ver con la nueva variante -aún no secuenciada en España, pero sí en otros países europeos-, pero también con la retirada de la alarma, las mascarillas, la despreocupación y las concentraciones del verano'. Caylá también avisa de que “los ingresos están aumentando en pleno verano en lugar de bajar'.

El número de hospitalizados está empezando a ser significativo y pronto podría crear problemas. En Cataluña, había 453 hospitalizados hasta la semana pasada. En el País Vasco se ha cuadruplicado hasta 124, desde los 30 del mes anterior. En Galicia, los principales hospitales tienen más de 70 pacientes ingresados.

La nueva propagación del virus significará más casos de Covid persistente con su impacto debilitante asociado. Casi dos millones padecen COVID persistente en España y, de ellos, 600.000 lo sufren desde hace más de tres años.

Según una encuesta de seguimiento que ha realizado la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) solo el 15,6% de los afectados por COVID persistente trabaja 'en condiciones de normalidad', frente al 46% que está de baja o trabaja 'con mucha dificultad', un 9,5% de los encuestados perdió su trabajo y sólo un 2,9%, ha conseguido la incapacidad permanente. Los trabajadores que sufren esta peligrosa dolencia se quedan o bien fuera del mercado laboral por su incapacidad para trabajar o se ven obligados a trabajar con dolor o padecimientos severos, siendo muy difícil que se reconozca su situación y se les conceda la incapacidad.

El investigador del Institut de Recerca de la Sida (IrsiCaixa), Roger Paredes avisaba en El Periódico: “que no hayas tenido COVID persistente en la primera o segunda infección no quiere decir que no puedas contraerlo en la tercera”.

Este es un problema grave que continuará propagándose a medida que crezcan las infecciones.

Países como Estados Unidos, Italia, Corea del Sur, Japón y muchos otros están sufriendo un aumento de casos de COVID similar al de España debido a la absoluta pasividad de los gobiernos capitalistas y al silencio cómplice de los medios de comunicación.

El gobierno en funciones PSOE-Podemos se ha negado a hacer ninguna declaración pública, incluso mientras aumentan los casos, desde que anunció el fin de la emergencia sanitaria el 4 de julio y eliminó el uso obligatorio de mascarillas en los centros de salud. El Ministerio de Salud también ha dejado de publicar sus informes semanales de infecciones, hospitalizaciones y muertes, incluso para mayores de 65 años, que eran la única categoría monitorizada desde que el gobierno anunció el fin de la vigilancia para la población general en marzo de 2022.

Para los infectados debido a su actividad laboral, especialmente los trabajadores sanitarios que están en primera línea, el gobierno PSOE-Podemos, en colaboración con las burocracias sindicales, se asegura de que reciban la menor compensación posible para de esta manera priorizar las ganancias y reducir los costos.

A partir del 26 de julio, las infecciones por COVID-19 en el lugar de trabajo no se considerarán enfermedades profesionales, lo que significa que estos trabajadores recibirán menos dinero por bajas por enfermedad, dinero que será ahorrado tanto por el sistema público de `la seguridad social como por las empresas privadas del sector sanitario.

La reacción del gobierno PSOE-Podemos en funciones es una advertencia sobre cualquier nuevo gobierno que se forme a raíz de las disputadas elecciones generales del 23 de julio en España. Cualquiera que sea el gobierno que finalmente se forme en medio de las negociaciones en curso, ya sea liderado por el derechista Partido Popular (PP) con el neofranquista Vox o el PSOE con la plataforma electoral pseudoizquierdista Sumar (que incorpora al ex socio de coalición del PSOE, Podemos), la indiferencia homicida para detener la pandemia permanecerá. El gobierno entrante se comprometerá a maximizar las ganancias y someter a la población a olas perpetuas de infección, muerte y debilitamiento con COVID persistente.

Las políticas del gobierno PSOE-Podemos sobre la pandemia ya han provocado muertes masivas. Según los cálculos de The Lancet, estas políticas ya han costado la vida de 162,000 vidas de acuerdo al exceso de muertes, a pesar de que los datos oficiales se mantienen en algo más de 120,000.

Mientras tanto, el gobierno continúa gastando miles de millones de euros en el ejército español y la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania, mientras regala a los grandes bancos y corporaciones otros miles de millones de euros de los fondos europeos. Ahí es donde se destina el dinero que podría usarse para financiar vacunas COVID-19 de próxima generación, terapias y la renovación de las infraestructuras para prevenir la transmisión aérea.

Como advirtió el WSWS en una perspectiva reciente, “la pandemia es una crisis social y política que solo puede resolverse mediante la lucha masiva y unificada de la clase obrera internacional, en coordinación con científicos con principios en todos los países. Desde el principio, el WSWS y el Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) han explicado claramente este imperativo y han proporcionado liderazgo en esta lucha. Ahora, a medida que aparecen nuevas variantes potencialmente más peligrosas en todo el planeta, es cada vez más necesario profundizar esta lucha a escala mundial. “

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