Español

El Pentágono elabora planes para atacar Cuba en medio de una campaña de propaganda anticomunista

AV-8B Harrier II del Cuerpo de Marines de Estados Unidos despega de la Ceiba, Puerto Rico, 20 de mayo de 2026 [Photo: Air Force Photo, SrA Clare Werner]

El Pentágono está elaborando una serie de planes detallados para un posible ataque militar contra Cuba. Las continuas amenazas contra Cuba, incluso mientras la Casa Blanca debate activamente el envío de tropas terrestres a Irán , evidencian la creciente desesperación del gobierno de Trump, que expande su campaña de saqueo imperialista en el extranjero y sus ataques contra los derechos democráticos en el país.

El informe sobre los preparativos del Pentágono, emitido por primera vez el 16 de julio por CBS News, destacó un plan que implicaba un asalto de miles de soldados del Ejército estadounidense pertenecientes a la 101ª División Aerotransportada. Esta división es capaz de desplegar miles de soldados en un territorio en cuestión de horas mediante el uso de helicópteros. Si bien la operación llevada a cabo por las fuerzas especiales estadounidenses para secuestrar al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, causó la muerte de más de 100 personas para lograr ese objetivo, una operación para invadir Cuba como primer paso para tomar el control del país implicaría un derramamiento de sangre y una destrucción a una escala mucho mayor.

Los drones iraníes como casus belli

En las últimas semanas, la administración Trump ha intensificado sus esfuerzos para construir un casus belli alegando la presencia de drones iraníes en Cuba. Durante una visita a la base naval estadounidense de Guantánamo el 10 de junio, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, sugirió que Cuba había adquirido drones que podrían representar una amenaza para la base o incluso para el territorio continental de Estados Unidos. El gobierno estadounidense, tanto bajo Trump como bajo Biden, ha alegado anteriormente que Cuba alberga instalaciones de inteligencia chinas y rusas. Contrarrestar la influencia china en América Latina ha sido una prioridad estratégica clave para la Casa Blanca.

La acusación sobre los drones se reavivó el lunes, cuando el presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos estaba “investigando” la posibilidad de que Cuba estuviera almacenando drones iraníes, y añadió: “Si los tienen, y es muy posible que los tengan... nos ocuparemos de ello rápidamente. No vamos a permitir que eso suceda. Así que, podría ser que estén almacenando algunos. Lo estamos investigando ahora. Podría ser, o tal vez no”.

Un reportaje publicado el 17 de julio en Foreign Policy entrevistó a varios expertos, quienes negaron que Cuba representara una amenaza para Estados Unidos, incluso si poseía un pequeño número de drones. Fulton Armstrong, exoficial de inteligencia estadounidense y experto en América Latina, afirmó: “En los 63 años transcurridos desde la crisis de los misiles cubanos, nunca ha habido ninguna evidencia de que Cuba tuviera intenciones ofensivas contra Estados Unidos, el sur de Florida o Guantánamo”.

Mientras el Pentágono elabora planes de invasión, la administración Trump ha mantenido el bloqueo de combustible. El último envío importante a Cuba se registró en abril, cuando el petrolero ruso Anatoly entregó crudo, pero la crisis energética se ha agudizado desde entonces. Los residentes de Santiago de Cuba afirman haber sufrido 26 días seguidos sin electricidad, mientras que otras zonas han enfrentado repetidos apagones que duran muchas horas y, en algunos municipios, más de 87 horas consecutivas. La creciente indignación por la crisis se ha extendido a las calles, con cacerolazos y protestas con hogueras en el centro de La Habana y otras ciudades.

En medio de las crecientes amenazas de guerra, Estados Unidos continúa dialogando con sectores del gobierno cubano. Dada la reciente escalada de violencia militar estadounidense contra Irán ­—que ocupa numerosas unidades militares y otros recursos que se utilizarían en un ataque contra Cuba—, las negociaciones permiten a las fuerzas armadas estadounidenses ganar tiempo y, al mismo tiempo, presionan al gobierno cubano para que ofrezca concesiones más profundas que las ya comprometidas. Al igual que en Irán y Gaza, cualquier acuerdo o alto el fuego será visto como una oportunidad para que el imperialismo estadounidense reabastezca su arsenal en preparación para la siguiente fase de la operación.

La Habana repudia el igualitarismo mientras destruye los últimos logros de la Revolución cubana

La agresión y las amenazas estadounidenses ya han provocado importantes concesiones, ya que el gobierno cubano aprovecha la encrucijada para implementar políticas de libre mercado con el fin de atraer inversores y congraciarse con Trump. El 18 de junio, la Asamblea Nacional de Cuba aprobó por unanimidad un paquete de más de 170 medidas que constituyen una especie de terapia de choque y que desmantelarían la mayor parte de lo poco que queda de las reformas radicales que el gobierno implementó tras la Revolución de 1959.

En conjunto, las propuestas prevén claramente la liquidación de numerosas empresas estatales y la apertura de amplios sectores de la economía a la propiedad e inversión privadas. Se están preparando despidos masivos, y una de las propuestas establece que “facultará directamente a las entidades para determinar qué empleados rescindirán su contrato por razones económicas, tecnológicas y estructurales, tras una evaluación por parte del órgano rector, de común acuerdo con el sindicato, y un análisis en la asamblea de miembros y trabajadores”.

Tras ser despedidos, los trabajadores recibirán un pago único equivalente a un mínimo de tres y un máximo de seis veces el salario base del puesto que ocupaban. Los servicios sociales y las prestaciones para los trabajadores se recortarán o eliminarán, en total consonancia con las medidas que están implementando los gobiernos de extrema derecha en Argentina, Bolivia, Chile y otros países. En esencia, se está invitando a los gusanos de Miami a instalarse y tomar el control de la economía.

El relativo igualitarismo que una vez fue promovido por el libreto, el sistema de racionamiento de alimentos será reemplazado por un sistema de evaluación de recursos y un enorme aumento de la desigualdad, a medida que grandes sectores de la población se empobrecen mientras una delgada capa políticamente conectada con el régimen castrista aumenta su riqueza y privilegios.

El diario oficial cubano Granma señaló que, durante la sesión de la Asamblea Nacional, el primer ministro Manuel Marrero Cruz recordó, “El General de Ejército Raúl Castro Ruz en la conducción del proceso de dirección de la actualización del Modelo Económico y Social cubano, formalizado en los Lineamientos y en la Conceptualización aprobados en los últimos congresos del Partido, basa su premisa en no ser dogmáticos ni inmovilistas; en desterrar la asociación mecánica entre socialismo e igualitarismo, y en reconocer que la planificación socialista no excluye, sino que debe incorporar y regular, las reglas del mercado.”

Resulta difícil imaginar una declaración más clara de la distancia del gobierno cubano del marxismo y del socialismo genuino, y de su base social, en una élite capitalista gobernante empeñada en intensificar la explotación de los trabajadores cubanos.

Esta capa se ejemplifica con figuras como Raúl Guillermo Rodríguez Castro, también conocido como El Cangrejo. Rodríguez Castro es nieto de Raúl Castro e hijo de Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, un general que colaboró estrechamente con Raúl Castro para crear el conglomerado empresarial GAESA, operado por el ejército cubano y que abarca gran parte de la economía cubana, incluyendo gran parte de su sector turístico. Según informes, Rodríguez Castro, de 42 años, ha disfrutado de una vida de lujo, con viajes en yates, aviones privados y ropa de diseñador.

Aunque nominalmente es coronel del Ministerio del Interior y no tiene mucha presencia pública, Rodríguez Castro ha salido a la luz en los últimos meses como interlocutor con el gobierno estadounidense durante las conversaciones que se vienen desarrollando desde principios de año. En este papel, ha servido de facto como canal de comunicación indirecto con Raúl Castro, de 95 años, quien mantiene un control e influencia sustanciales sobre el gobierno a pesar de su retiro oficial.

La histeria anticomunista de la administración Trump

Los Castro y sus aliados más cercanos están, sin duda, dispuestos a abrir las puertas al capitalismo estadounidense a cambio de mantener su influencia política y la garantía de privilegios similares a los que disfrutan los chavistas venezolanos. Un artículo reciente del New York Times reveló que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, está efectivamente dirigiendo Venezuela, administrando sus finanzas y su gobierno, y aprobando todas las decisiones importantes de la presidenta interina del país, Delcy Rodríguez.

Independientemente de si la administración Trump despliega o no al ejército estadounidense en Cuba a corto plazo, su objetivo es el derrocamiento total de la Revolución cubana y la erradicación de cualquier vínculo, incluso verbal o simbólico, con la Revolución rusa, que espera utilizar como arma para someter a América Latina mientras se prepara para la guerra contra China.

El lunes, el Departamento de Estado de Rubio publicó un informe de 100 páginas que expone con más detalle los argumentos a favor de un cambio de régimen, exagerando de forma histérica lo que denomina “las capacidades de inteligencia de Cuba dirigidas contra Estados Unidos” tanto dentro como fuera del territorio estadounidense, calificando a la isla como “la capital del comunismo del siglo XXI” y el centro de una “Internacional antiestadounidense”.

La conferencia fascista que Rubio y Stephen Miller celebraron la semana pasada en el Departamento de Estado reveló hasta qué punto la histeria anticomunista y el miedo a la oposición de la clase trabajadora prevalecen en los niveles más altos del gobierno estadounidense.

La clase obrera cubana no recibirá a Trump ni a Rubio como libertadores tras la imposición de duras sanciones y un bloqueo naval que han provocado un aumento drástico de la mortalidad infantil y una profunda miseria social. Esto sin mencionar el desempleo masivo y el creciente desequilibrio que se vislumbran en el horizonte. Sin embargo, la incipiente oposición de la clase obrera a los planes del Partido Comunista Cubano y del gobierno de Trump exige la construcción de una dirección socialista consciente, como parte de una ofensiva internacional de la clase trabajadora contra la dictadura y la guerra.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 21 de julio de 2026)

Loading