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Perspectiva

La “Asamblea Pro-Humana” sobre la IA: Sanders y la burocracia sindical se dan la mano con la derecha fascista

El senador Bernie Sanders (independiente por Vermont) y el coconspirador del golpe de Trump, Steve Bannon, encabezan el evento “Asamblea Pro-Humana”, en Washington D.C., el 15 de septiembre de 2026. [Foto: USA Today] [Photo: USA Today]

El martes, en un evento en Washington llamado la “Asamblea Pro-Humana” sobre la IA, el senador Bernie Sanders, la presidenta de la AFL-CIO, Liz Shuler, y la presidenta de la Federación Estadounidense de Maestros, Randi Weingarten, hablaron desde la misma tarima que el ideólogo fascista y exasesor de Trump, Steve Bannon; la conspiradora del golpe del 6 de enero, Amy Kremer, y otros representantes de la extrema derecha.

En condiciones de creciente ira social y de una oposición cada vez mayor a Trump y a todo el establishment político, Sanders, representando al supuesto ala “izquierda” del Partido Demócrata, y la burocracia sindical están estableciendo una plataforma común con la derecha fascista, y legitimándola políticamente. El objetivo es desorientar y desmovilizar esta oposición, y canalizarla hacia las direcciones más reaccionarias.

El evento se presentó como un medio para reunir “diferentes perspectivas políticas” y desarrollar una plataforma común sobre el futuro de la IA. Fue solo por invitación, convocado en el Marriott Marquis, a pocas cuadras de la Casa Blanca, y transmitido en vivo por C-SPAN. Junto a Sanders, Shuler y Weingarten, la tarima incluyó a Duncan Crabtree-Ireland, de SAG-AFTRA; al senador demócrata Richard Blumenthal, y al representante demócrata Greg Casar.

De la derecha republicana llegaron la senadora de Tennessee, Marsha Blackburn, quien ha prometido deportar inmigrantes “aunque haga falta usar aviones, trenes o naves espaciales”, y el representante Chip Roy, líder del Freedom Caucus de la Cámara, quien le dijo a la audiencia que “Dios nos dio el dominio sobre este planeta”. Ese es el frente “pro-humano” al que Sanders le da su bendición política.

El organizador fue el Future of Life Institute (FLI), dirigido por el físico del MIT, Max Tegmark. El FLI es un grupo de presión financiado por los mismos multimillonarios que sus oradores denunciaron como “oligarcas”. Fue lanzado con 10 millones de dólares de Elon Musk en 2015, y Musk formó parte de su junta directiva. El fundador de Ethereum, Vitalik Buterin, le donó unos 665 millones de dólares en criptomonedas en 2021. En 2022, el FLI le ofreció 100.000 dólares a una fundación creada por Nya Dagbladet, un medio sueco que promueve teorías conspirativas antisemitas.

La asamblea lanzó una “Coalición de IA Pro-Humana”, de más de 50 organizaciones, dirigida a las sesiones legislativas estatales de enero, y una campaña de “congelar la IA” con un paro nacional el 20 de octubre. Humans First, de Kremer, cuya predecesora, Women for America First, organizó el mitin del 6 de enero de 2021 en la Elipse, está llevando adelante una gira en autobús de 35 paradas, la “Revuelta de los Centros de Datos”.

El programa colocó a Sanders y a Bannon uno tras otro, y Tegmark, como maestro de ceremonias, describió a ambos en un lenguaje casi idéntico. Presentó a Sanders como un hombre con “el coraje de decirle la verdad al poder, incluso cuando es costoso”. Minutos después, presentó a Bannon como “un hombre que no le teme a decirle la verdad al poder, incluso si a los poderosos realmente no les gusta eso”.

Sanders abrió agradeciéndole a Tegmark “por reunir a personas de diferentes perspectivas políticas”. Con su característica demagogia vacía, denunció a “un puñado de oligarcas”, incluidos Musk, Zuckerberg, Bezos, Thiel, Ellison y Brin, y declaró que “el pueblo de este país debe tomar las decisiones sobre la IA”. Anunció un proyecto de ley junto con su colega demócrata Casar para prohibir la “superinteligencia artificial” y pausar el desarrollo avanzado de IA, y una exigencia de que las empresas de IA “dejen de volcar cientos de millones de dólares en los súper PAC”.

Sobre Trump, Sanders solo dijo que la “ignorancia” del presidente “en este tema es verdaderamente vergonzosa”. Sanders no dijo una sola palabra para distanciarse del hombre que esperaba para sucederlo en la tarima. Todo lo contrario. Tras agradecerles a los organizadores por reunir “diferentes perspectivas políticas”, le entregó el escenario a un fascista, como una de ellas.

Sanders fue, en el lenguaje de la industria musical, el acto de apertura, calentando al público para la atracción principal. Por su parte, Bannon adoptó el vocabulario de Sanders, declarando en su primera frase: “Los ciudadanos estadounidenses ya no van a ser suplicantes ante los oligarcas”.

Bannon lanzó luego una diatriba racista contra China. “Deberíamos tomar a todos los ciudadanos chinos, sacarlos de los laboratorios y devolverlos a la China continental”, declaró Bannon. “Podemos cerrar esto en 72 horas”, mediante “acción ejecutiva” en lugar de legislación. Esto es un llamado a la expulsión masiva de todos los inmigrantes chinos por decreto presidencial. Sanders, que acababa de abandonar el escenario, no dijo nada entonces, y no ha dicho nada desde entonces.

Bannon elogió explícitamente a Sanders, declarando: “Creo que el senador Sanders hizo un muy buen trabajo al resumir el riesgo... No creo que se puedan encontrar dos partidarios más acérrimos que Bernie Sanders por la izquierda y Steve Bannon por la derecha... tenemos que estar por encima de eso”. Sanders había dicho algo similar al Wall Street Journal dos semanas antes: “La política siempre es una situación en la que se forman coaliciones extrañas... muchas de las personas de derecha tienen las mismas preocupaciones que yo”.

Este es el hombre que organizó el golpe del 6 de enero desde su podcast War Room, pidió que las cabezas de científicos gubernamentales fueran puestas “en picas”, y quien, según su exesposa, dijo que no quería que sus hijas “fueran a la escuela con judíos quejumbrosos”. Pero, ¿qué es un poco de racismo, antisemitismo y fascismo entre amigos y aliados políticos?

Los funcionarios sindicales aportaron el ala “obrera” a este festival de la reacción. La presidenta de la AFL-CIO, Shuler, le dijo a la audiencia que “el movimiento obrero está listo para trabajar con todos ustedes”. La presidenta del AFT, Weingarten, dijo que después de las elecciones intermedias, “tanto republicanos como demócratas e independientes” deben “poner en orden nuestras cosas”. Kremer, fundadora de Women for Trump, cerró la jornada: “Esta no es una pelea entre izquierda y derecha”.

Este no es el primer encuentro de Weingarten con Bannon. En abril de 2017, mientras él todavía era el principal estratega de Trump en la Casa Blanca, ella se reunió con él en secreto, en un restaurante vacío cerca de la Casa Blanca, para discutir, entre otras cosas, la inversión de los fondos de pensión del AFT en el programa de infraestructura de Trump. Bannon, concluyó ella en ese momento, era “un tipo inteligente”. Durante la pandemia fue más allá, coorganizando una asamblea pública en 2021 con la ultraderechista Open Schools USA y con Jay Bhattacharya, hoy director del NIH bajo Trump, para promover un “objetivo compartido” de reabrir las escuelas en contra de la oposición de sus propios afiliados.

Estos burócratas bien pagados hablan en nombre de un aparato que está plenamente integrado con las corporaciones y el Estado, y ferozmente hostil a la clase obrera. Nacionalista y proguerra, este aparato tiene mucho en común con los sindicatos corporativistas establecidos bajo Mussolini. Su aparición en una tarima con la derecha fascista es la expresión lógica de aquello en lo que se ha convertido.

El significado político del evento puede resumirse en dos aspectos.

Primero, en relación con la IA misma, hay una campaña sistemática para desorientar y manipular las amplias preocupaciones sobre los peligros de la IA en manos de corporaciones privadas y de la oligarquía financiera, y para dirigir esas preocupaciones detrás de una campaña nacionalista contra China.

Ni una sola de las propuestas planteadas el martes, desde un “congelamiento” hasta una prohibición de la “superinteligencia” o una moratoria a los centros de datos, toca la cuestión fundamental, a saber, el control de estas tecnologías por parte de la oligarquía. La propia propuesta de Sanders de un “fondo soberano de riqueza” haría que el Estado tomara una participación del 50 por ciento en las empresas de IA, en una asociación público-privada para rescatar a los gigantes tecnológicos. El oligarca tecnológico Sam Altman se ofreció a ayudar a promoverla.

La pregunta de quién controla la IA solo puede resolverse a través del establecimiento de la propiedad social y el control democrático sobre la tecnología por parte de la clase obrera, a nivel internacional.

Segundo, el realineamiento político más amplio. En cuanto a Sanders, es un hombre desprovisto de todo principio. En noviembre de 2016, Sanders exigió que Trump revocara el nombramiento de “un individuo racista como el señor Bannon”. Diez años después, le hace de telonero.

Lo que está en juego, sin embargo, no es solo la trampa de un individuo. Hay una lógica social y política en funcionamiento. En la alianza en desarrollo de la burocracia sindical, la facción de Sanders y Ocasio-Cortez del Partido Demócrata y sectores de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos con la derecha fascista, se perfilan los contornos de un nuevo “nacionalsocialismo” estadounidense.

Sanders le dijo a la asamblea que “el pueblo de este país debe tomar las decisiones sobre la IA”. La coalición que está armando para esta tarea, sin embargo, no está compuesta por el “pueblo”, sino por ejecutivos del aparato sindical, conspiradores fascistas, diversos representantes políticos y un senador envejecido y oportunista.

Las decisiones sobre la IA, como las que se refieren a la guerra y la dictadura, deben ser tomadas, y serán tomadas, por la clase obrera, en Estados Unidos y a nivel internacional, en una oposición implacable a la oligarquía, a sus partidos y a los desechos políticos reunidos en Washington.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 16/09/2026).

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