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Perspectiva

La pandemia de COVID-19 y las elecciones estadounidenses de 2024

En las elecciones estadounidenses de 2024, el tema de la pandemia de COVID-19 ha sido prácticamente ignorado por todos los principales candidatos capitalistas, Joe Biden y Donald Trump, así como por casi todas las campañas de otros partidos. Solo el Socialist Equality Party (SEP; Partido Socialista por la Igualdad) y sus candidatos Joseph Kishore y Jerry White han identificado la pandemia como un problema importante y continuo y han avanzado un programa socialista para detenerlo.

Al contrario de las mentiras de la prensa corporativa y la élite política, la pandemia continúa y el COVID-19 sigue infectando, matando y debilitando a multitudes a diario y globalmente. El exceso de mortalidad supera los 28,5 millones de muertes atribuibles a la pandemia en el mundo, incluyendo 1,4 millones en Estados Unidos. Cada día, más de 4,000 personas siguen falleciendo globalmente por COVID-19 o el sinnúmero de efectos que produce en la salud. Los estudios estiman que cientos de millones padecen COVID persistente y que sus filas aumentan con cada nueva ola masiva de contagios.

¿Qué explica el silencio de todos los partidos capitalistas y de la clase media sobre este evento histórico mundial que ha impactado a todas las personas y alterado profundamente la sociedad global?

La pandemia, que comenzó hace tan solo cuatro años, fue posiblemente el tema principal en las elecciones estadounidenses de 2020. La horrenda respuesta del Gobierno de Trump, que combinó las políticas procapitalistas más flagrantes con un atraso extremo y hostilidad a la ciencia, afectó a millones de estadounidenses.

El presidente Donald Trump y el candidato presidencial demócrata y exvicepresidente Joe Biden participan en el último debate presidencial en la Universidad Belmont, 22 de octubre de 2020, Nashville, Tennessee (Chip Somodevilla/Pool via AP) [AP Photo/Chip Somodevilla/Pool via AP]

Mientras Trump instaba a sus partidarios fascistas a oponerse a los cierres limitados y todas las otras medidas básicas de salud pública, Bidne dijo que “seguiría la ciencia” y frenaría la pandemia. En el debate final de octubre de 2020, cuando habían muerto solo 200.000 estadounidenses por COVID-19, Biden dijo: “Cualquiera que sea responsable de tantas muertes no debería seguir siendo presidente de Estados Unidos de América”.

Tras ganar las elecciones, Biden rechazó inmediatamente los confinamientos e inició la reapertura total de todas las escuelas públicas antes de que ningún educador o niño fuera siquiera vacunado. Desde la toma de posesión de Biden, más de 720.000 estadounidenses han muerto de COVID-19, la mayoría de las 1.186.671 muertes oficiales.

La directora de los CDC de Biden, Rochelle Walensky, proclamó que las mascarillas eran la “letra escarlata” de la pandemia y alentó finalizar la obligatoriedad de su uso. Después de que Biden declarara prematuramente su “independencia” con respecto al COVID-19 en julio de 2021, los CDC encubrieron la propagación de la variante delta y los brotes infecciosos.

La propagación mundial de la variante ómicron en noviembre de 2021 llevó a la Administración Biden a adoptar plenamente el programa fascistizante de la “inmunidad colectiva” de Trump, abandonando progresivamente todas las medidas de salud pública y permitiendo que el virus se propagara sin control. Promoviendo concepciones eugenistas, en enero de 2022, Walensky consideró una “noticia alentadora” que el COVID-19 mata predominantemente a personas que “no están bien para empezar”.

La normalización de la pandemia culminó con el fin de la declaración de emergencia de salud pública por COVID-19 en mayo de 2023. Esto llevó al desmantelamiento de toda la vigilancia pandémica y la expulsión masiva de asegurados del programa Medicaid, con más de 19 millones de estadounidenses que perdieron su cobertura médica el año pasado.

La Administración de Biden ahora ignora por completo los peligros continuos de la pandemia, incluyendo el aumento de personas que padecen COVID persistente y la amenaza siempre presente de que evolucione una variante mucho más peligrosa debido a la transmisión viral sin control. La versión oficial es que el COVID-19 se ha vuelto “endémico” y esencialmente inofensivo. Esta fantasía delirante, repetida como loros por todos los medios de comunicación corporativos, sustenta la manera en que el Gobierno de Biden trata el tema de la pandemia en las elecciones de 2024.

Como parte de su mitología de “Hacer Grande a Estados Unidos Otra Vez” (MAGA, sigla en inglés), Trump ha tratado de presentar su presidencia como una Edad de Oro en la historia de Estados Unidos, encubriendo su propia respuesta desastrosa durante el primer año de la pandemia.

Solo en las dos últimas semanas Joe Biden ha empezado a hablar de la pandemia en actos de campaña, haciendo bromas baratas sobre las declaraciones anticientíficas más extremas de Trump sobre el tratamiento del COVID-19 mediante la inyección de desinfectantes o luz ultravioleta. Pero el historial de Biden representa una condena devastadora contra el Partido Demócrata, que es igualmente culpable de los niveles masivos de muerte y morbilidad en la población estadounidense.

Fuera de los grandes partidos capitalistas, las posiciones de los candidatos de los demás partidos, con la excepción del SEP, oscilan entre la propaganda antivacunas de extrema derecha y el silencio absoluto sobre la pandemia.

El abanderado de la política anticientífica más desquiciada y reaccionaria es Robert F. Kennedy Jr. Parte de la “Docena de la desinformación”, que incluye a los principales promotores de la desinformación antivacunas en las redes sociales durante la pandemia, ha sido durante décadas uno de los principales difusores de las falsas afirmaciones de que las vacunas causan autismo y otros trastornos en el desarrollo infantil.

Robert F. Kennedy Jr., 9 de octubre de 2023 [Photo: TeamKennedy24]

Durante la pandemia, RFK Jr. llevó esta propaganda a un nuevo nivel, organizando numerosos mítines para oponerse a la obligatoriedad de la vacunación y a otras medidas básicas de salud pública necesarias para detener la propagación del COVID-19. Junto con amplios sectores de la élite política y los medios de comunicación corporativos, también ha promovido la teoría de la conspiración sobre el laboratorio de Wuhan, cuyo objetivo es fomentar el racismo antichino y preparar el terreno para una confrontación militar directa con China.

Otro candidato de un partido menor, Cornel West, ha adoptado una política totalmente reaccionaria sobre las vacunas y se ha adaptado a la campaña de la derecha contra los científicos y la ciencia. En la página web de su campaña, West enumera como una de sus demandas: “Convocar un panel federal de científicos y expertos para estudiar la seguridad y utilización de las vacunas contra las enfermedades infecciosas”.

¡Qué cinismo y cobardía! ¿Revisará el “panel” de West la seguridad de las vacunas de hace décadas contra la varicela, la gripe, el sarampión, las paperas y la rubéola, entre otras? ¿Volverán atrás y revisarán la seguridad de la vacuna que erradicó con éxito la viruela en 1980? West avanza esta postura en condiciones en las que el sarampión se está propagando por Estados Unidos debido al descenso de las tasas de vacunación, un reflejo del atraso social que fomenta. Para revivir una frase de los años 60, West no es parte de la solución, es parte del problema.

En una entrevista con el cómico de extrema derecha Jimmy Dore en septiembre, West declaró: “Creo que el tipo de preocupaciones que usted y RFK Jr. y otros tienen ciertamente están bien fundadas”. Cuando le preguntaron si estaba de acuerdo con una declaración derechista del 13 de diciembre de 2021 del Caucus Negro Nacional del Partido Verde que denunciaba el apoyo del partido a la obligatoriedad y “pasaportes” de vacunación, West declaró: “Si tuviera otra oportunidad, me inclinaría mucho más por el Caucus Negro”.

Después de que West se retirara como candidato del Partido Verde para presentarse como independiente, Jill Stein lanzó su campaña presidencial el pasado noviembre, dos meses después de la entrevista de West con Dore. Ella nunca ha comentado sobre dicha entrevista, y el sitio web de su campaña omite por completo la pandemia.

En una entrevista, Kim Iversen le hizo la misma pregunta a Stein sobre la postura del Partido Verde respecto a la vacunación obligatoria. Distanciándose de ello y apelando al sentimiento antivacunas, Stein dijo: “La obligatoriedad no es viable y puede ser errónea, y en algunos aspectos lo fue”. También insinuó su apoyo a la mentira del laboratorio de Wuhan, afirmando: “Toda la cuestión de la procedencia del COVID no se ha abordado y debe abordarse”.

A pesar de ser una médica educada en Harvard, antes de la pandemia Stein utilizó repetidamente la retórica antivacunas, promoviendo afirmaciones infundadas de envenenamiento por mercurio debido a las vacunas.

La campaña del Party for Socialism and Liberation (PSL; Partido Socialismo y Liberación), un partido estalinista que se escindió del Workers World Party (WWP; Partido Mundial de los Trabajadores) en 2004, también ha ignorado en gran medida la pandemia. El sitio web de su campaña solo se refiere brevemente a la pandemia en tiempo pasado, y un vídeo sobre la pandemia publicado por la candidata presidencial del PSL, Claudia de la Cruz, fue ampliamente denunciado por activistas anti-COVID. El PSL borró rápidamente el vídeo sin hacer comentarios y, desde entonces, ha reanudado su política de facto de ignorar la pandemia.

La única campaña que ha situado la pandemia como tema central de su campaña es la del Partido Socialista por la Igualdad y sus candidatos Joseph Kishore y Jerry White, que han presentado un programa de salud pública socialista con base científica. En numerosas declaraciones y vídeos publicados en las redes sociales, los candidatos del SEP han abogado por el uso de mascarillas, al tiempo que han subrayado que debe combinarse con una estrategia más amplia para eliminar el COVID-19 en todo el mundo.

Jerry White (centro) y Joseph Kishore (derecha)

En una declaración de campaña publicada el 15 de marzo, Día de Concienciación sobre el COVID, Kishore escribió:

El SEP y nuestra campaña electoral insisten en que la eliminación sigue siendo viable y necesaria. Promovemos una estrategia de eliminación coordinada a nivel mundial, en la que toda la población del mundo actúe de forma solidaria y con la determinación colectiva de aplicar un amplio programa de salud pública.

Dicha estrategia incluye la realización de pruebas masivas, el rastreo de contactos, el aislamiento y tratamiento seguros de todos los pacientes infectados, el uso universal de mascarillas de alta calidad y la renovación de todos los edificios públicos para proporcionar aire interior limpio mediante filtros HEPA y la implantación segura de dispositivos de luz ultavioleta Far UVC. Debe haber un gran aumento de la financiación para la investigación del COVID persistente y un programa sistemático de educación científica.

Sin embargo, tras cuatro años de pandemia, está más que claro que esa estrategia nunca surgirá bajo el capitalismo mundial, que subordina todo el gasto en salud pública al insaciable y enloquecido afán de lucro de la oligarquía financiera. Solo puede aplicarse mediante un giro hacia la clase obrera y la construcción de un movimiento de masas que luche por reestructurar la sociedad sobre la base de las necesidades sociales, no del lucro privado.

La respuesta de las diferentes tendencias políticas a la pandemia deja claro quiénes son los auténticos socialistas, cuyo programa representa los intereses de la clase obrera internacional. A pesar de los esfuerzos de los medios de comunicación y de la política oficial por encubrir la pandemia, sus devastadores y continuos estragos seguirán afectando a la conciencia de las masas y contribuirán a profundizar la radicalización política de la clase obrera internacional. Esta oposición debe unificarse a escala mundial y tener como objetivo el derrocamiento socialista del sistema capitalista en decadencia.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 4 de abril de 2024)

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