Español
Partido Socialista por la Igualdad (EE.UU.)
Las bases históricas e internacionales del Partido Socialista por la Igualdad

La creación de la Workers League (Liga Obrera)

145. Basándose en las lecciones del Tercer Congreso, el Comité Estadounidense por la Cuarta Internacional, en solidaridad política con el CICI, completó su preparación para el establecimiento de un nuevo partido trotskista. El Congreso de Fundación de la Workers League tuvo lugar en noviembre de 1966. En esos momentos, la creciente oposición de masas estudiantiles a la guerra de Vietnam; la explosión de manifestaciones violentas por los trabajadores y jóvenes afroamericanos en las ciudades principales; y las huelgas militantes de sectores considerables de la clase trabajadora eran indicios de la crisis del capitalismo en Estados Unidos. El SWP, rechazando su patrimonio trotskista, reaccionó a estos desarrollos adaptándose a las tendencias pequeño burguesas que dominaban a esos movimientos. Su oportunismo se expresó en su promoción del nacionalismo negro como alternativa a la lucha por la unidad de la clase trabajadora basada en un programa socialista. La promoción del nacionalismo negro por parte del SWP, incluyendo la demanda por una nación negra aparte, reflejó su abandono de la clase trabajadora estadounidense como fuerza revolucionaria. Esta perspectiva reflejó la influencia de la Nueva Izquierda, la cual derivaba gran parte de su inspiración teórica de los conceptos antimarxistas de Herbert Marcuse, representante importante de la Corriente de Frankfurt, quien caracterizó a la clase trabajadora como elemento “proto fascista” de la sociedad estadounidense.

146. La fundación de la Workers League, arraigada en las luchas de la Cuarta Internacional desde 1953, marcó un hito histórico en la lucha por el marxismo en los Estados Unidos. La evolución del marxismo solo podía proceder en base del reconocimiento del carácter revolucionario de la clase trabajadora estadounidense y su papel decisivo en la lucha contra el imperialismo de su país. Esta perspectiva solo se podía lograr en base de una lucha irreconciliable contra la miríada de tendencias radicales pequeño burguesas, que fomentaban varias formas de política basada en la “identidad” racial, étnica, sexual y de género que florecieron en los años 1960 y a principios de los 1970. En su saludo al Congreso de Fundación de la Workers League, Gerry Healy, líder de la SLL declaró:

“La clase trabajadora de los Estados Unidos es la más poderosa del mundo, y es en esta clase donde ustedes deben establecer su partido. Este es un principio básico del marxismo y uno que se aplica con gran urgencia a las condiciones que existen en los Estados Unidos. No es el Poder Negro ni ninguno de los movimientos por la paz y los derechos civiles que se extienden por todo el país los que resolverán las cuestiones básicas de nuestra época, sino la clase trabajadora dirigida por un partido revolucionario. Es en este punto en el que nos separamos completamente de los revisionistas. Rechazamos enfáticamente su idea de que la gente negra por sí sola o los movimientos de clase media pueden saldar cuentas con el imperialismo estadounidense. Cualquier apoyo de importancia que de vez en cuando se nos pida que le brindemos a tales movimientos, la esencia de nuestro apoyo debe basarse en dejar en claro nuestras críticas de sus deficiencias”. [90]

147. La tarea central de la Workers League fue luchar por la independencia política de la clase trabajadora estadounidense y desprenderla de la burguesía y sus partidos políticos, especialmente el Partido Demócrata. Bajo las condiciones que prevalecían en Estados Unidos en esa época, esto se formalizó en la demanda que los grandes sindicatos de la AFL-CIO formaran un partido laborista basado en una política socialista. Según el SWP se orientaba hacia los movimientos de protesta de la clase media durante los años 1950, abandonó esta demanda, que surgió de las experiencias de los años 1930 y que Trotsky inicialmente había propuesto. La Workers League resucitó la demanda y declaró en su resolución principal en el Congreso de Fundación:

“Hay que mostrarle a la clase trabajadora que por necesidad debe ir más allá de las luchas económicas aisladas a una lucha política fundamental contra la clase gobernante y sus instrumentos políticos. De esta manera, la demanda de un partido laborista en Estados Unidos se convierte en la demanda que unifica toda nuestra labor en Estados Unidos. Esta debe saturar toda nuestra propaganda y agitación: entre los jóvenes trabajadores, en los sindicatos, entre las minorías, sobre la cuestión de la guerra...

“En vez de ofrecer concesiones a los racistas, debemos luchar por un partido laborista que una a los trabajadores blancos y negros en una lucha combinada contra el opresor común. Hay que llevar el concepto del partido laborista al movimiento contra la guerra. La lucha contra la política bélica del imperialismo estadounidense no se puede separar de otras posturas políticas de los imperialistas contra la clase trabajadora. Los partidos políticos de la clase media ‘no basados en principios clasistas’ para luchar contra ‘el asunto de la guerra’ son esfuerzos inútiles y sirven para ocultar —en vez de explicar— los asuntos clasistas”. [91]

148. La lucha por establecer un partido laborista, basado en los sindicatos jugaría un enorme papel en la lucha que la Workers League entabló, durante los próximos25 años, contra la subordinación de la clase trabajadora al Partido Demócrata por parte de la burocracia del AFL-CIO. Esta demanda no se concibió como una simple propuesta para establecer una alternativa reformista al partido revolucionario —por ejemplo, una versión estadounidense del Partido Laborista británico o del Nuevo Partido Democrático de Canadá— sino como medio para desarrollar un movimiento político revolucionario de la clase trabajadora y romper el dominio de la política basada en la colaboración de clases. Además, siempre que la AFL-CIO siguiera funcionando, aunque de forma limitada, como instrumento para las luchas de la clase trabajadora y disfrutara de la lealtad de amplios sectores de trabajadores con consciencia de clase, la demanda para establecer un partido laborista, comprometido a un contenido socialista, ofrecía una dirección política clara a la clase trabajadora. Indicaba también un sendero más allá del sindicalismo y jugaba un papel importante en el desarrollo de la consciencia revolucionaria y socialista. Luego, cambios objetivos en la naturaleza de los sindicatos y su relación con la clase trabajadora —producto de cambios desarrollados en la estructura del capitalismo mundial y el impacto cumulativo de las traiciones a los esfuerzos de la clase trabajadora por parte de los sindicatos— obligaría a la Workers League a retirar su demanda por un partido laborista.

149. El conflicto creciente entre el trotskismo y el revisionismo se desarrolló en un ambiente de inestabilidad política y económica que surgía. El dominio económico aplastante de Estados Unidos al final de la Segunda Guerra Mundial —que fue primordial para la restauración y reestabilización del capitalismo mundial— comenzó a socavarse durante los años 1950 y los años 1960. La exportación del capital estadounidense al extranjero ya había creado para los años 1960 una crisis del dólar que indicó el colapso del equilibrio establecido después de la guerra. Los esfuerzos para contener la crisis resultaron inútiles una y otra vez, y el 15 de agosto de 1971, Estados Unidos destruyó las bases del sistema de Bretton Woods al terminar la convertibilidad del dólar al oro. La Socialist Labour League reconoció que el colapso del sistema Bretton Woods produciría nuevas convulsiones políticas y económicas, pero las cuestiones que todavía no se habían resuelto en el Comité Internacional y dentro de la misma SLL pronto comenzarían a exigir un gran precio político.


[90]

The Fourth International and the Renegade Wohlforth (New York: Labor Publications, 1984), p. 209.

[91]

Quoted from M. McLaughlin, Vietnam and the World Revolution (Detroit: Labor Publications, 1985), p. 96.