En un ataque masivo a los derechos de los trabajadores, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva el jueves por la noche para abolir los contratos sindicales federales previamente negociados, con el pretexto de defender 'la seguridad nacional de Estados Unidos'.
La orden ejecutiva que pone fin a los derechos sindicales de los empleados federales forma parte de los continuos intentos de Trump por consolidar una dictadura presidencial y desmantelar los derechos democráticos.
La Orden Ejecutiva, titulada 'Exclusiones de los Programas Federales de Relaciones Laborales', exime a 18 departamentos gubernamentales y subdivisiones de agencias de los contratos sindicales previamente negociados, reclasificándolos como vitales para la 'seguridad nacional'. En una 'Hoja Informativa' publicada junto con la orden, la administración Trump afirmó que la Ley de Reforma del Servicio Civil de 1978 (CSRA, todas la siglas en inglés) le otorgaba la facultad de poner fin a la negociación colectiva en departamentos y agencias con 'misiones de seguridad nacional'.
Entre los departamentos y agencias mencionados en la orden se incluyen el Departamento de Asuntos de Veteranos (VA); el Departamento de Energía (ED); el Departamento del Tesoro; la Agencia de Protección Ambiental (EPA); la Fundación Nacional de Ciencias; la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC); subdivisiones del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y el Departamento de Agricultura, incluyendo la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA); la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA); los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC); los Institutos Nacionales de la Salud (NIH); y la Oficina de Reubicación de Refugiados de la Administración para Niños y Familias.
La administración Trump afirmó que el HHS debía estar sujeto a esta directriz debido a que 'la COVID-19 y la reciente gripe aviar han demostrado cómo las pandemias extranjeras afectan la seguridad nacional'. Esto es el colmo de la hipocresía, dado que Trump está desmantelando sistemáticamente programas federales críticos de salud pública, lo que hará al país mucho más vulnerable a futuras pandemias.
Aclarando que el objetivo de estas órdenes es imponer una prueba de lealtad al presidente como condición para el empleo federal, la hoja informativa declaró: «Ciertos sindicatos federales han declarado la guerra a la agenda del presidente Trump». Señaló que los sindicatos han presentado demandas y quejas en respuesta a los intentos de Trump de purgar la fuerza laboral federal y que «Trump se niega a permitir que la obstrucción sindical interfiera con sus esfuerzos para proteger a los estadounidenses y nuestros intereses nacionales».
En un memorando emitido por la Oficina de Administración de Personal (OPM) que acompaña a la orden ejecutiva, la OPM ordena a las agencias cubiertas por la orden que utilicen el «Capítulo 75 para Despidos Basados en el Desempeño», una referencia al capítulo 75 del título 5 del código de los Estados Unidos. El Capítulo 75 autoriza el despido de trabajadores cuando sea «necesario o aconsejable en interés de la seguridad nacional. La decisión del director de la agencia es inapelable». Sin duda, cualquier trabajador que exprese dudas o desacuerdo con la implementación de la agenda fascista de Trump, desde protestar contra el genocidio hasta la desaparición de inmigrantes o la lucha por la organización colectiva de los trabajadores, será separado del gobierno con el pretexto de la 'seguridad nacional'.
Previendo nuevos despidos masivos, el mismo memorando de la OPM señala que Trump declaró previamente 'reducciones de personal a gran escala' en muchas agencias. Con la terminación de los convenios colectivos, el memorando instruye a las agencias y subdivisiones a “llevar a cabo RIFs de conformidad con los requisitos legales y reglamentarios aplicables…”.
En respuesta a este descarado ataque contra los trabajadores, los líderes de algunos de los sindicatos más grandes de EE.UU., incluyendo a Liz Schuler de la AFL-CIO, Lee Saunders de la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, Condales y Municipales (AFSCME) y Everett Kelley de la Federación Estadounidense de Empleados Gubernamentales (AFGE), ofrecieron una conferencia de prensa conjunta con miembros demócratas de la Cámara de Representantes en Washington, donde no ofrecieron ninguna estrategia concreta para contraatacar.
En cambio, los burócratas sindicales, bien pagados y bien vestidos, y los políticos capitalistas, juntos, repitieron trivialidades vacías y sembraron ilusiones en el sistema judicial y el Partido Demócrata. Junto a los burócratas estaban los representantes demócratas Jaime Raskin (Maryland) y Steny Hoyer. (Maryland) y Don Beyer (Virginia).
Raskin, Hoyer y Beyer se encontraban entre la mayoría de los demócratas que votaron a favor de impedir que los trabajadores ferroviarios hicieran huelga en noviembre de 2022 .
En sus comentarios, Kelley, presidente de AFGE, intentó razonar con Trump señalando el papel fundamental que han desempeñado los sindicatos nacionalistas en la represión de la oposición a la guerra imperialista.
“AFGE lleva más de 90 años operando”, dijo. “Los empleados federales, y muchos de ellos también veteranos, han salvaguardado la seguridad de Estados Unidos durante décadas, y lo hemos hecho mediante un contrato sindical”.
Señaló que “el trabajo sindical no fue un problema de seguridad durante la Guerra Fría, la Tormenta del Desierto, la Guerra contra el Terrorismo ni durante el primer mandato de Trump...”
Kelley, hablando en el lenguaje de Musk y Trump, afirmó que los contratos sindicales “han llevado sistemáticamente a una mayor moral, una mayor eficiencia y un servicio público más sólido. Eliminar estos derechos perjudicará la eficacia del gobierno…”.
Si bien nunca mencionó la palabra “huelga”, Kelley señaló a los representantes demócratas a su lado y declaró: “Lucharemos. Lucharemos en los tribunales. Lucharemos en el Congreso”. Sembrando más ilusiones en el Partido Demócrata, Kelley reiteró: “El Congreso luchará por nosotros”.
Pero lejos de 'luchar', los demócratas han cedido ante los ataques de Trump a la Constitución y los derechos democráticos. A principios de este mes, los demócratas del Senado, liderados por Chuck Schumer (Nueva York), aportaron los votos necesarios para impulsar el paquete de gastos de Trump y evitar un cierre del gobierno. El proyecto de ley, caracterizado por el WSWS como una Ley Habilitante moderna, codifica los miles de recortes de empleos iniciados por la administración Trump y aumenta el gasto militar, a la vez que recorta cientos de miles de millones de dólares de programas sociales vitales para los trabajadores.
Los demócratas también han respaldado los ataques de Trump a los trabajadores inmigrantes, y el propio senador Bernie Sanders elogió las políticas de 'inmigración' de Trump, mientras que residentes legales y titulares de visas de estudiante desaparecen.
En sus comentarios, Schuler, líder de la AFL-CIO, elogió a sus colegas burócratas y políticos, afirmando que los 'líderes que tienen ante ustedes' 'contraatacarán' y, alternativamente, 'se mantendrán unidos'. Lee Saunders, presidente de AFCSME, también ofreció banalidades vacías: 'Vamos a usar nuestra voz', dijo en repetidas ocasiones.
Ni Schuler, ni Saunders, ni Kelley plantearon en ningún momento la posibilidad de que los trabajadores se unieran en huelga para salvar no solo sus empleos, sino también para defender el derecho de los trabajadores de todo el mundo a negociar colectivamente sus condiciones laborales. Guardaron silencio de igual manera ante los ataques a inmigrantes y residentes legales. Esto no es un error: ninguno de los líderes sindicales llegó a sus puestos por su militancia en la lucha de clases, sino por su disposición a colaborar con políticos y corporaciones capitalistas para sofocar las luchas obreras en beneficio de Wall Street y el gobierno.
El viernes, en publicaciones en redes sociales, AFGE imploró a sus miembros que cotizan a tiempo que 'tomen sus teléfonos personales durante su tiempo libre y le pidan al Congreso que detenga el intento de Trump de ilegalizar los sindicatos federales'.
Esta estrategia sin salida subraya que, si los trabajadores van a luchar por sus empleos y derechos democráticos, deben hacerlo mediante una rebelión contra la burocracia sindical, que ha allanado el camino para estos últimos ataques y el regreso de Trump al traicionar luchas anteriores.
Los trabajadores necesitan su propia estrategia política, independiente del aparato sindical, los demócratas y sus partidarios pseudoizquierdistas. La lucha para proteger los empleos federales requiere que los trabajadores se unan más allá de las fronteras industriales y nacionales para enfrentarse a su enemigo de clase común.
En Estados Unidos, el Comité de Base de Trabajadores Postales está asumiendo esta lucha para conectar a los trabajadores postales con los trabajadores de cada ciudad y barrio contra la dictadura en ciernes. Los trabajadores interesados en unirse o crear su propio Comité de Base deben completar el formulario a continuación.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 28 de maro de 2029)